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"Ahora ya estoy muerta"

Las palizas y las amenazas son el pan de cada día de las más de 500.000 mujeres que viven en España bajo el yugo de la prostitución. Nueve de cada diez son extranjeras. Llegan a nuestro país con la esperanza de un futuro mejor, pero su vida cambia en el viaje, cuando les retiran los pasaportes, les entregan uno falso y las maltratan. Se convierten así en pasto de las mafias, que con su trabajo generan una cantidad que supondría el 2% de la riqueza nacional, según las estimaciones.
Huir de los chulos no es tarea fácil. La sombra de la muerte planea en todo momento y el miedo paraliza a las mujeres. Nuestro equipo de reporteros ha estado con Sara, una joven de 30 años que hace cuatro decidió escapar y denunciar a la mafia que la explotaba.
Su madre la vendió a un policía corrupto de Albania después de morir su padre y llegó a España con su hermana pensando que iba a trabajar para un abogado. No fue así. Trabajó como esclava sexual durante un año de sol a sol todos los días, excepto cuando tenía la menstruación, y no veía un euro. Se animó a colaborar con la justicia cuando su pareja le ayudó a hacerlo y le dio seguridad.
La Policía ha podido desarticular con su declaración una red de tráfico de mujeres y sus cabecillas ya están entre rejas. Sin embargo, la vida de Sara no ha podido volver a ser normal. Necesita compañía para hacer cualquier acto rutinario, sus ojos y los de su entorno vigilan su espalda y la única protección con la que cuenta es un móvil conectado a la Policía y no puede tener trabajo porque las promesas de conseguir la residencia legal en España se han esfumado. A pesar de todo, Sara sabe lo que es vivir como esclava y aconseja a todas las mujeres que viven este calvario que denuncien ante la Policía.
La ley de testigos protegidos se redactó en 1994 y no deja claras las medidas que tanto Policía como jueces pueden tomar.
Ser testigo protegido es una condición vitalicia a no ser que un magistrado decida ponerle fin. A las mujeres extranjeras que denuncian les prometen una residencia temporal en España y la ayuda para salir adelante.
Pero con el respaldo de la ley, la ayuda de la Policía ha de verse limitada a su buena voluntad.
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