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Control invisible

Acaba de llegar de vacaciones, recoge las maletas de la estación y se va. Aunque no lo sepa algo ha pasado entremedias. No les ve, pero ellos a usted sí. Parecen esperar a un familiar o amigo a la salida del tren o del autobús. Pero en cualquier momento se le pueden acercar y decir: "Buenos días, Policía ¿me enseña la documentación?". Son policías de la brigada móvil encargados de la seguridad en ferrocarriles y autocares de línea.
Aquí los pasajeros no pasan necesariamente por ningún control de identidad como en los aeropuertos, y no tienen tantas medidas visibles de seguridad. Eso no significa que no exista, sino que incluso puede llegar más efectivo porque nadie se espera que al bajar del autobús o de un tren le registren. Aquí funciona sobre todo olfato de los agentes.
Por hacernos una idea de las dimensiones en las que nos movemos, en la estación sur de autobuses de Madrid, la más grande de España, pasan diariamente mil autocares y cerca de 23.000 pasajeros.
Los policías -como nos muestra el video- se colocan estratégicamente para evitar ser descubiertos por los pasajeros que pueden transportar cualquier cosa ilegal: armas, drogas o dinero de difícil justificación.
Una vez que se selecciona a los pasajeros sospechosos se los llevan a un local cerrado que proteja su privacidad para someterles a un registro. Los agentes tienen que bregar muchas veces con pasajeros molestos por tener que ser llevados a la comisaría de la estación para comprobar su identidad.
Otro aspecto curioso y que nos ha llamado la atención nos lo encontramos en las estaciones de tren. Allí vemos que muchos ciudadanos, sobre todo de los países del Este, consiguen un visado de un país europeo del espacio Schengen, entre los cuales no existe la necesidad de identificarse cuando se cruza frontera.
Así pues, lo que sucede es que los que quieren entran ilegalmente sondean embajadas donde sepan que se puede conseguir un visado de turista en el que los controles no sean muy férreos.
A veces esa manera sencilla, supone pagar más pero con menos requisitos. Hay embajadas, sobre todos los países de nueva incorporación a la UE donde solicitan por un visado de turista 300 euros, en otros lo normal son 30 euros, ahora bien en estos últimos el control es mucho mayor.
Otro recordatorio, por mucho que se advierte, mientras acompañamos a estos policías nos encontramos con el mismo caso: Un conocido pide a otro que le lleve un paquete para dárselo a una tercera persona sin saber que el paquete llevaba drogas.
Llevarlo no es broma, como nos dice uno de los agentes de la estación sur de autobuses, "si te pillan con un kilo de hachís te caen ocho años de cárcel".
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