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Adiós a los termómetros de mercurio

Si alguien es forofo de lo tradicional y no quiere quedarse sin el termómetro de toda la vida, ya puede correr a la farmacia. A partir de mañana y por orden de una directiva europea, sólo podrán ponerse a la venta los modelos digitales, ya que los de mercurio contienen un elemento químico tóxico para la salud.
El paso de lo tradicional a lo digital también ha llegado a las farmacias, y es que no venderán más termómetros de mercurio. Es la nueva normativa de la directiva europea, que considera que es necesario sacar del mercado los termómetros tradicionales porque se ha descubierto un elemento tóxico para la salud y contaminante para el medio ambiente.
 Por lo tanto, su venta queda finalmente prohibida. Es una polémica que lleva pendiente desde 2007, con la aprobación de una directiva europea. Dos años más tarde y tras un periodo de adaptación con el modelo digital, el termómetro de mercurio ha caducado y toda la Unión Europea dejará de venderlos.
Mientras tanto, las personas que sigan teniendo en su casa el termómetro tradicional que no se asusten. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha señalado que podrán seguir usándose, pero recomienda que cuando los quieran tirar a la basura se dirijan a un punto limpio.
Este compuesto tóxico no se encuentra sólo en este aparato, sino que los termómetros meteorológicos, manómetros o esfigmomanómetros (aparatos que miden la presión arterial) también pueden tenerlo y sería peligroso.
Pero, ¿por qué este elemento es tan dañino? El principal problema es que el mercurio no se degrada y se dispersa rápidamente, de forma que contamina el entorno y puede afectar a la cadena alimenticia rápidamente. Esa es la razón para dirigirse a un punto limpio, ya que si los restos llegan al mar, principal punto de acumulación, los peces se pueden ver contaminados y se volvería a repetir la misma historia.