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El Aeropuerto de Palma de Mallorca es escenario de un simulacro de secuestro aéreo

Forma parte de los ejercicios que se vienen realizando para dar cumplimiento a la normativa nacional e internacional
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) del Ministerio de Fomento ha coordinado este martes en el Aeropuerto de Palma de Mallorca un simulacro de secuestro aéreo, en el que han participado de forma activa el Ministerio del Interior, el Ejército del Aire, Aena y la Delegación del Gobierno en Illes Balears.
La delegada del Gobierno en Baleares, Teresa Palmer, se ha puesto al frente del Comité Local de Intervención de Secuestros Aéreos (CLISA), compuesto por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los organismos e instituciones involucrados.
Los objetivos perseguidos con este tipo de ejercicios son mantener entrenado al personal involucrado en un suceso de estas características y corroborar la idónea implantación de la normativa aplicable al mismo. Adicionalmente, se obtendrán conclusiones que permitan mejorar el operativo aplicable en caso de un secuestro real.
Los trabajos de diseño y planificación, incluyendo unas jornadas técnicas formativas, se realizaron con antelación a la fecha propuesta y el ejercicio se llevó a cabo en el momento en que el aeropuerto estimó que no se producirían interferencias en el normal desarrollo de las operaciones aeroportuarias.
SIMULACIÓN CON SECUESTRADORES
El simulacro ha consistido en la simulación de un secuestro en un vuelo con origen en el Aeropuerto de Palma de Mallorca con una aeronave B737-400, cedida para la ocasión por la compañía aérea AlbaStar.
Al constatar el controlador aéreo el secuestro, se activaron los protocolos de seguridad pertinentes y se impidió el despegue de la aeronave, que quedó estacionada en la plataforma. Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil se incorporaron a los distintos comités de intervención en secuestros aéreos que estipula la normativa en vigor.
Posteriormente, se contactó con los secuestradores, armados, para conocer sus pretensiones e iniciar las acciones adecuadas para liberar a los rehenes y recuperar el control de la aeronave. Tras varias horas de negociación, se produjo la intervención de la Unidad Táctica Especial que procedió a realizar el asalto del avión reduciendo a los secuestradores.
Con la liberación de los pasajeros y la tripulación, se dio por concluido el ejercicio y se desactivaron los dispositivos de seguridad.
Terminado el ejercicio, expertos de todas las entidades involucradas comenzaron el trabajo de evaluación para obtener las correspondientes enseñanzas.