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Álamo postula el periodismo directo, sencillo, comprensible y bien escrito

El periodista Antonio Álamo posa en su despacho tras conocer el fallo del jurado del XIII Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes el pasado diciembre. EFE/Archivotelecinco.es
Un periodismo directo, sencillo, "bien escrito para hacerlo comprensible", desnudo de "adornos superfluos" y ayuno de tópicos de los que recomienda huir, ha reivindicado hoy Antonio Álamo antes de recoger en Valladolid el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2008.
El oficio de informar a la sociedad, ha explicado el periodista distinguido en declaraciones a la Agencia Efe, "debe responder ni más ni menos que a los interrogantes que se plantea el ser humano ante cualquier hecho: el qué, el quién, el cuándo, el dónde y el por qué", al margen de "adornos superfluos y de tópicos".
Antonio Álamo (Salamanca, 1952), galardonado por el artículo titulado "Corazón de oro" (El Norte de Castilla, 28 de octubre de 2008), ha recordado que el informador "es sólo un intermediario" entre la realidad y una sociedad a la que debe contar los hechos "de una forma sencilla para que resulte fácilmente comprensible".
"Si nos dedicamos a escribir de una forma compleja, farragosa e ininteligible no se nos va a entender", ha insistido quien en la actualidad desempeña la jefatura de redacción de la Dirección de Comunicación de la Junta de Castilla y León, e imparte clases en el Área de Periodismo de la Universidad de Valladolid.
No obstante esa naturalidad en el decir, que ha cimentado en el "léxico sencillo" y "vocabulario accesible", ha considerado que el periodista debe atesorar "un manejo adecuado de los usos lingüísticos y semánticos", que debe conjugar con el conocimiento de la realidad y una "cierta habilidad" en la forma de narrarlos.
Antonio Álamo, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha reservado para el género de la opinión la posibilidad de emplear "más o menos" artificios literarios como la metáfora, el símil o la parábola, siempre con la salvaguarda de la coherencia y estructura narrativas.
En su caso particular, como articulista habitual del rotativo El Norte de Castilla, recurre a hechos de la calle "como fuente inagotable de recursos", a las anécdotas triviales y a los gestos comunes derivados de la capacidad de la observación, otra de las características que a su juicio debe cuidar el mediador profesional.
Desde 1976, cuando inició su andadura periodística en La Gaceta Regional de Salamanca y que continuó en El Diario Palentino, ha dedicado más de tres décadas a un oficio donde ha aconsejado la búsqueda de "otras perspectivas de la realidad" para contar las cosas: "hay que hurgar un poco más, no conformarse con el tópico, del que hay que huir".
Desde su propia experiencia, plasmada también como corresponsal en Palencia de Radio Nacional de España, la Agencia Europa Press y los periódicos El País y El Mundo Deportivo, se ha mostrado partidario de un equilibrio en el quehacer informativo entre el uso de las fuentes bibliográficas, el empleo de los conocimientos adquiridos y la observación de la vida como fuente.
Antonio Álamo, que esta tarde recogerá el XIII Premio Miguel Delibes de Periodismo de manos del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, dedicará esa distinción a su familia, a sus compañeros de profesión y a su padre, el escritor y periodista Antonio Álamo Salazar (1921-1981), autor de libros como "Senda emocional de Alba de Tormes" (1952) y "Palencia Stop" (1975).
El galardón, instituido por la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV) en 1996 con el objetivo de promocionar la defensa del español y su buen uso en los medios de comunicación escritos, está dotado con 7.000 euros y patrocinado por la entidad financiera Caja España.
En anteriores ediciones los ganadores han sido Tomás Hoyas (2007), María de los Ángeles Sastre (2006), Andrés Trapiello (2005), Valentín García Yebra (2004), Javier Marías (2003), Juan José Millás (2002), Carlos Luis Álvarez "Cándido" (2001), José Jiménez Lozano (2000), Jesús Marchamalo (1999), Alex Grijelmo (1998), Vicente Verdú (1997) y Fernando Lázaro Carreter (1996).