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Aldeas Infantiles apuesta por la educación para mejorar el futuro de Haití

Alumnos en una escuela el mes pasado en el campamento de desplazados "Aviation" de Puerto Príncipe. EFEtelecinco.es
El director de Aldeas Infantiles en Latinoamérica y el Caribe, Heinrich Müller, asegura que la prioridad del trabajo de esta ONG en Haití es apoyar el desarrollo del sistema educativo porque "sin educación ningún país avanza".
"Si tomamos los datos, nueve de cada diez escuelas antes (del terremoto de enero) eran privadas. El Estado cubre sólo el 10 por ciento de las escuelas y el 50 por ciento de los niños no va al colegio. Ese es el problema para el futuro", explicó Müller a Efe en Viena.
El veterano experto indicó que esta ONG de origen austríaco planea invertir 60 millones de dólares en los próximos diez años para construir y gestionar entre diez y quince colegios en el país caribeño.
Müller afirmó que Aldeas Infantiles ya se ha puesto en contacto con la autoridades haitianas para establecer de qué forma puede llevarse a cabo este proyecto.
"Queremos hacer algo más allá de la catástrofe. Ofrecer construir escuelas, donde ustedes nos digan. O reconstruimos escuelas públicas, no privadas, en la medida que ustedes nos digan", ha sido el mensaje de Aldeas Infantiles al Gobierno de Haití.
La financiación, aparte de las fuentes habituales de donantes privados, procedería también del Banco de Desarrollo europeo y del Gobierno alemán, que han ofrecido recursos, pero la construcción e incluso la gestión de las escuelas, ante la falta de personal docente local, correría a cargo de Aldeas.
"También ofrecemos gestionar esos colegios los próximos cinco a siete años hasta que el Gobierno haya reorganizado sus instituciones para que puedan manejarlos ellos mismos", destacó Müller, quien lleva treinta años trabajando con niños en Latinoamérica.
En ese sentido, aseguró que, pese a que el proyecto es a largo plazo, siempre existe "un plan de salida".
"No queremos mantenernos de forma interminable ahí, sino fortalecer las estructuras gubernamentales para que ellos sean capaces de manejarlo después", dijo.
Mientras, Aldeas Infantiles mantiene el dispositivo de atención de primera necesidad que montó tras el devastador seísmo del pasado enero en Haití, que causó 300.000 muertos, otros tantos heridos y 1,2 millones de damnificados.
"Mantenemos hasta fin de año 114 puntos de entrega de alimentos a padres de familia para que alimenten a entre 12.000 y 15.000 niños diariamente", anotó este ingeniero de profesión que dirige desde Uruguay la labor de Aldeas Infantiles en veinte países latinoamericanos.
Una ayuda que se mantiene pese a que la pérdida del interés mediático ha reducido también el aluvión de donativos, que en las primeras cuatro semanas tras el terremoto permitió recaudar 20 millones de dólares.
Aun así, Müller confió en que, en la medida que se muestren resultados con el Gobierno, se podrá recaudar nuevamente para Haití "porque con los resultados en la mano podemos dirigirnos nuevamente al público".
El responsable de Aldeas Infantiles se refirió también al problema de las adopciones ilegales, como el de los 33 niños que un grupo de estadounidenses intentó sacar ilegalmente de Haití.
"Es incontrolable. Lo triste es que algunos de los padres les dijeron a nuestra gente: 'quiénes son ustedes para impedir que mi hijo vaya a tener una educación menor'. Ellos han entregado voluntariamente a estos niños. No los ha robado ni secuestrado", explicó.

Antonio Sánchez Solís