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Aprender de drogas y sexualidad con cinco años

En España los contenidos relacionados con la sexualidad vienen recogidos en Educación para la Ciudadanía.telecinco.es
A los cinco años de edad los niños británicos aprenderán a partir de 2011 lo que son las drogas, cómo es su cuerpo y las consecuencias de los estupefacientes. A partir de los siete los profesores les explicaran qué es la pubertad y los cambios que conlleva. En secundaria recibirán lecciones de anticoncepción, aprenderán que es el sida y las consecuencias de embarazo cuando aún son demasiado jóvenes.
Los estudiantes británicos también aprenderán en el colegio, ya sean públicos, privados o religiosos, los distintos tipos de relaciones, incluidas las uniones entre personas del mismo sexo y los matrimonios civiles.
Algo parecido ocurre ya en España, en cuanto a la sexualidad. Las asignaturas de Educación para la Ciudadanía, en primaria y secundaria, y Ciencia para un mundo contemporáneo, en bachillerato, incluyen en su temario una educación sexual desde "el punto de vista científico", aseguran desde el Ministerio de Educación, que aborda también la diversidad sexual y los distintos tipos de familias. Estas materias son de obligado cumplimiento según una sentencia del Tribunal Supremo, que concluyó que no adoctrina a los alumnos.
El Alto Tribunal determinó este año que Educación para la Ciudadanía "no alcanzan a lesionar el derecho fundamental de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones" y, por tanto, "no existe el derecho a la objeción de conciencia".
Sin embargo, estas asignaturas no prevé cuestionas prácticas como el uso de medios anticonceptivos. La ley orgánica de Educación de 2006 determina el 65% del contenidos de estas materias -el 55% para las comunidades autónomas con lengua co-oficial-. El resto lo hace cada Gobierno regional. Por eso los conocimientos sobre sexo que reciben los niños en los colegios españoles puede diferir de unas zonas a otras de España.
La sentencia del Supremo sí dejó abierta la posibilidad de que los padres puedan impugnar los manuales que se emplean en la asignatura.
 
EBP