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Aprueban en EE.UU. ley que obliga a revelar los ingredientes de los productos del tabaco

La ley obligará a la industria tabacalera, que mueve anualmente 89.000 millones de dólares, a declarar de qué están compuestos sus productos, entre los que se incluyen cigarrillos, puros y tabaco de mascar. EFE/Archivotelecinco.es
El Senado de Estados Unidos aprobó hoy entregar al Gobierno el control de la producción, venta y publicidad del tabaco, pese a las objeciones de la industria, que se verá obligada así a revelar qué ingredientes usa en sus productos.
La iniciativa promovida por, entre otros legisladores, el demócrata Christopher Dodd, un ex fumador, y similar a una propuesta aprobada el mes pasado por la Cámara de Representantes, concede dicho control a la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por su sigla en inglés).
"Los milagros todavía ocurren. Finalmente el Senado de EE.UU. ha dicho 'no'" a la industria del tabaco, afirmó en una declaración emitida por su oficina el senador demócrata Ted Kennedy, quien no concurrió a la votación debido a que sufre un cáncer cerebral.
Según los expertos, la ley no sólo reducirá el número de muertes causadas por el hábito sino que también significará un ahorro anual de unos 100.000 millones de dólares en costos por atención médica.
Fuentes legislativas explicaron que la ley obligará a la industria tabacalera, que mueve anualmente 89.000 millones de dólares, a declarar de qué están compuestos sus productos, entre los que se incluyen cigarrillos, puros y tabaco de mascar.
Asimismo, el organismo del Gobierno federal estará autorizado para prohibir el uso de sustancias que considere nocivas.
Además, ordena que las tabacaleras aumenten las etiquetas de advertencia en los envoltorios de sus productos e incluyan imágenes sobre los daños para la salud que puede tener el tabaco.
También limitará la publicidad y las empresas tabacaleras deberán eliminar los términos "light", "mild" y "low", a menos que puedan demostrar que los productos que los utilicen son realmente menos nocivos.
El proyecto de ley recibió 79 votos a favor y 17 en contra, y el presidente Barack Obama, quien reconoce que ocasionalmente fuma, ha anunciado que promulgará la ley en cuanto llegue a la Casa Blanca, lo que podría ocurrir la próxima semana, dijeron fuentes legislativas.
Dodd aplaudió el voto a favor de la cámara alta y señaló que "no hay un fumador adulto en este país que desee que sus hijos comiencen a fumar y también hay muchos adultos que desean no haber comenzado jamás".
La aprobación senatorial y la eventual promulgación de la ley constituyen uno de los últimos capítulos en los esfuerzos del Congreso estadounidense por regular la industria del tabaco, que se han arrastrado durante más de una década.
Esos intentos han chocado con las barreras levantadas por la oposición de la industria, en muchos casos por la misma Casa Blanca, así como las que representaban los procedimientos legislativos.
Además, se produce 27 años después de que el director de Salud de EE.UU. emitió el primer informe en el que advirtió que el consumo de cigarrillo era la principal causa de la mortalidad por cáncer en el país.
Hace dos años, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) informó que en Estados Unidos había 43,4 millones de fumadores, lo que equivalía a una de cada cinco personas.
Sin embargo, el bombardeo permanente de advertencias sobre los daños para la salud provocados por el tabaco ha logrado reducir su consumo en el país, según fuentes médicas.
La campaña de concienciación se ha librado sin pausas y actualmente el consumo se prohíbe en todos los edificios del Gobierno y en sitios públicos como restaurantes y estadios.
La aprobación ocurrió después de que un tribunal de apelaciones ratificara un dictamen de una corte inferior que señalaba que durante décadas las empresas mintieron acerca de los verdaderos efectos del tabaco.
Este fallo en segunda instancia añadió que la industria debía modificar algunas frases en la publicidad de las tabacaleras en las que se afirmaba que el producto era "bajo en nicotina", "light" o "ultra light", porque se ha determinado que en realidad no son más saludables.
También indicó que las compañías tenían que publicar "comentarios correctivos" sobre los efectos adversos para la salud de la adicción al tabaco.