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La Archidiócesis de Chicago se disculpa por abusos de sacerdotes a niños en el último medio siglo y anima a denunciar

La Archidiócesis de Chicago se ha disculpado por los abusos a menores cometidos por sacerdotes de su diócesis en el último medio siglo y anima a quienes hayan sido víctimas de abusos por parte del clero a que denuncien, en un comunicado publicado en su web después de que el despacho de abogados Jeff Anderson & Associates haya hecho públicos unos documentos sobre 30 sacerdotes de Chicago acusados de abusos.
"Somos conscientes de que la información contenida en estos documentos es irritante. Es doloroso leerla. No es la Iglesia que conocemos o la Iglesia que queremos ser. La Archidiócesis se disculpa sinceramente por el dolor y el sufrimiento de las víctimas y de sus familias que han resultado de este abuso", señala la Archidiócesis.
En cualquier caso, precisa que los documentos se refieren a casos que "se remontan muchos años, y algunos, a décadas atrás", hasta el punto de que "el 95 por ciento" de los mismos ocurrieron "antes de 1988". En este sentido, apunta que "en la actualidad, ningún sacerdote que tenga una denuncia fundamentada de abuso sexual de un menor de edad sirve en el ministerio en la Archidiócesis de Chicago".
Además, asegura que cumplieron con las leyes de notificación existentes en aquel momento, aunque reconoce que hace décadas sus líderes tomaron "algunas decisiones que ahora son difíciles de justificar", que las tomaron "de acuerdo con el conocimiento existente en el momento" y que en repetidas ocasiones han dicho que "hubieran deseado haber hecho más y haberlo hecho más pronto".
No obstante, puntualizan que en los últimos 40 años, "la sociedad ha evolucionado en la manera en que enfrenta las cuestiones relacionadas con el abuso" y que la comprensión y respuesta de la Archidiócesis a "la violencia doméstica, el acoso sexual, la violación y el abuso sexual clerical" ha experimentado "cambios importantes".
En la actualidad, según indica el comunicado, "cumple totalmente" con el Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes adoptado por los Obispos de los EE.UU. en Dallas en junio de 2002, de forma que canalizan "de inmediato" todas las denuncias de abuso sexual a las autoridades civiles. Asimismo, según añade, la Junta de Revisión independiente de la Archidiócesis examina los hallazgos de todas las investigaciones y hace recomendaciones al arzobispo con relación a la aptitud para el ministerio y la seguridad de los niños.
En esta línea, según señala, la Archidiócesis de Chicago ha mantenido durante los últimos 25 años un ministerio de asistencia a las víctimas de estos abusos y la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes, encargada de auxiliar a las víctimas y a sus familias y de prevenir el abuso, "ha procesado verificaciones de antecedentes de más de 160.000 individuos que incluyen sacerdotes, diáconos, religiosos, empleados laicos y voluntarios" y ha dado capacitación a más de 200.000 niños para protegerse de los abusadores sexuales.
Finalmente, la Archidiócesis recuerda que el abuso de un niño es "un delito y un pecado" y, por ello, "alienta y anima a cualquier persona que haya sido víctima de abuso sexual por parte de un sacerdote, diácono, empleado religioso o laico, a denunciarlo" y a informarse de cómo hacerlo a través de su web 'www.archchicago.org'.