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El Arzobispado de Tánger reclama observadores internacionales tras la últimas redadas contra migrantes en la frontera

El Arzobispado de Tánger reclama a Marruecos, al Gobierno de España y a la Unión Europea que sitúe una misión permanente de observadores internacionales de Derechos Humanos a ambos lados del perímetro fronterizo, donde en los últimas semanas se vienen produciendo redadas contra migrantes, --la última este fin de semana en el monte Gurugú--, y acusaciones de violencia policial sobre ellos, documentadas en vídeos difundidos por las ONG.
Esta es una reclamación clásica de los defensores de Derechos Humanos y trabajadores humanitarios de ambos lados de las fronteras que separan España de Marruecos, conforme recuerda en declaraciones a Europa Press el padre Esteban, miembro de la delegación de migraciones del Arzobispado en el área de Nador, para lamentar que los responsables públicos "están desoyendo estas peticiones desde hace tiempo".
"Se necesitan observadores internacionales con plena libertad para estar en la zona y el momento que ellos quieran. No bastan observaciones puntuales, pedimos que la ONU se mueva, que se muevan la UE y los dos gobiernos. Si no tienen nada que ocultar, en una situación democrática normal, gran parte de las incertidumbres se zanjarían si hubiera observadores lo más imparciales posible y que a un lado y otro de la frontera puedan hacer informes sobre el terreno", explica.
En su opinión, cuando España pide que la UE intervenga en las fronteras e insiste en que no son sólo límites del territorio español, "parece que se está refiriendo únicamente a que la Unión invierta en seguridad" siendo "tan importante o más que invierta en Derechos Humanos". "Bastaría el pago de tres observadores a cada lado de la frontera para que hicieran reportes, una cantidad económica ridícula", añade.
Para este jesuíta de la delegación de migraciones del Arzobispado, los observadores internacionales podrían arrojar luz sobre el trato que realmente reciben los migrantes tanto en los saltos de las vallas fronterizas como durante su estancia en Marruecos, donde se suceden las denuncias de persecución y agresiones por parte de las fuerzas policiales, como las que se habrían perpetrado este fin de semana durante una gran redada en el monte Gurugú, refugio de los más pobres.
El padre Esteban explica que si bien es frecuente que las fuerzas de seguridad entren en estos montes, el pasado domingo, tal y como adelantaba El Mundo, se vivió "una gran redada" como no se veía igual desde el verano pasado. El registro ha contribuido --junto a la movilidad hacia Argelia para intentar llegar a Libia y los desplazamientos a otros puntos para poder cruzar el Estrecho--, a mermar la población del campamento, habitualmente integrado por varios cientos de personas.
"Hubo una redada muy importante el domingo pasado, pero sigue habiendo migrantes allí, se calcula que en torno a un centenar. Una circunstancia muy parecida ocurrió el año pasado en una redada muy importante en verano y no sabemos si en el futuro van a venir de nuevo más personas y se recompondrá el número de forma habitual, como otras veces, o si esto significa un cambio de escenario. De momento no lo es, es una redada muy importante como las que ha habido otras veces", apunta desde Nador.
Sobre los posibles heridos, indica que "a la mayoría" de los migrantes sorprendidos en la redada "se los llevaron" así que la delegación de migraciones tuvo que atender a "pocos". En el hospital localizó a una persona que tenía una lesión previa agravada en la redada y estaban ingresadas otras cuatro, también migrantes, sin que haya podido confirmar que lo hubieran sido por la misma causa.