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Las islas Baleares echan el cierre a la temporada turística

Donde hace un par de meses no había lugar para colocar la toalla, ahora, la playa nos muestra una cara más parecida a un desierto. Y no porque se haya hecho más grande sino porque los turistas, que también en verano colapsaban los paseos, no ven a Mallorca, durante estas fechas de octubre, con los mismos ojos que en verano. El fin de la temporada dibuja estos días una sensación de letargo en la playa de Palma. Comercios que cierran, terrazas vacías y, sobre todo, un horizonte incierto sobre miles de trabajadores que empiezan a meditar cómo afrontar el invierno. Un invierno para algunos muy largo, como para Cristopher que trabaja de recepcionista, que asegura que pasa más meses parado, siete, que trabajando, los cinco de la temporada alta que coincide con el tiempo veraniego. Los más afortunados tienen alternativas al paro, como Irina, que cambia totalmente de actividad y de ciudad. Como ellos, otros 80.000 trabajadores sufren la estacionalidad del turismo en las islas Baleares.