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El Banco de Inglaterra impone estrictas normas de vestir a sus empleadas

Ni maquillaje marcado, ni tacones, ni faldas cortas. No se trata de las normas para las monjas de algún convento, sino las reglas que impone el Banco de Inglaterra a sus funcionarias. Entre las reglas de la indumentaria, está la prohibición de usar los bolsos grandes, porque -aseguran- son propios de prostitutas.
Siempre maquillada, de forma discreta eso sí; el uso de un perfume suave, con falda y tacones del mimo color, aunque la falda debe llegar a las rodillas y los tacones no pueden superar los 5 centímetros.
Este es el aspecto que el Banco de Inglaterra quiere imprimir a todas sus empleadas con un fin claro: que tengan un aspecto profesional y que no parezcan prostitutas. Los directivos del banco aseguran que ofrecen estos cursos a sus empleadas, de los hombres no cuestionan ningún aspecto, como un elemento clave para el éxito.
De importancia vital es también la información que se ofrecen en estos cursos sobre el tamaño de los bolsos y su contenido. Las recomendaciones: Nunca deben ser grandes ni ir muy llenos. Por supuesto, que las medidas han dividido a la opinión pública internacional y a las propias trabajadoras.
Sobre la calidad del trabajo de las funcionarias el curso -que cuesta 12.000 euros la hora- no dice nada.