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Un equipo del CNIO identifica variantes genéticas que servirán de base a un nuevo tratamiento del cáncer renal avanzado

Investigadores del Grupo de Cáncer Endocrino Hereditario del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en colaboración con el Grupo Español de Tumores Genito Urinarios (SOGUG), han identificado dos marcadores genéticos que pueden facilitar la individualización del tratamiento farmacológico para pacientes con cáncer renal avanzado.
El abordaje de estos tumores ha mejorado en los últimos años tras el desarrollo de nuevas terapias antitumorales dirigidas contra dianas terapéuticas, como los inhibidores de tirosin-kinasa implicadas en la angiogénesis.
El sunitinib, que pertenece a este tipo de fármacos y comercializa Pfizer con el nombre de 'Sutent', fue aprobado en España en 2007 como primera línea de tratamiento, tras haber demostrado que podía doblar la supervivencia libre de progresión de la enfermedad al tiempo que ofrecía tasas de respuesta objetiva cinco veces mayores.
Sin embargo, un 20 por ciento de estos pacientes no se benefician del uso de este fármaco y presentan progresión de la enfermedad a los pocos meses de comenzar el tratamiento, al tiempo que también han observado algunos efectos adversos que pueden llevar a la suspensión del tratamiento (8%) y a tener que reducir las dosis (32%).
Para analizar el perfil genético de estos pacientes, la doctora del CNIO Cristina Rodríguez-Antona y Jesús García-Donás, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), han realizado un estudio farmacogenético en el que han participado 15 centros españoles, pertenecientes al SOGUG.
DOS GENES
Una estrategia con genes candidatos, centrados en las rutas de farmacocinética y farmacodinámica del sunitinib, ha permitido identificar dos polimorfismos en el gen VEGFR3 que se asociaron a un menor tiempo libre de enfermedad.
Además, una variante que confiere una mayor actividad del enzima de metabolización CYP3A5 se encontró asociada a un mayor riesgo de reducción de dosis del sunitinib debido a efectos adversos.
El estudio tiene "especial importancia", según sus autores, porque en la actualidad hay fármacos alternativos que han demostrado efectividad para tratar el cáncer renal, como el sorafenib, bevacizumab o pazopanib.
Por tanto, las variantes identificadas definen un subgrupo de pacientes con una baja respuesta y tolerabilidad al sunitinib que se podrían beneficiar de tratamientos alternativos y, si estos hallazgos se confirman en series independientes, estos polimorfismos podrían proporcionar la base para un tratamiento más individualizado.