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Catalá afirma que la reforma "no es una patata caliente" de Gallardón, sino un proyecto de todo el Gobierno

El ministro de Justicia, Rafael Català, ha defendido este martes en el Senado que la reforma de la regulación del aborto "no es una patata caliente" ni un asunto exclusivo de su predecesor en el cargo, Alberto Ruiz Gallardón, sino "un asunto del Gobierno" en el que todos sus miembros "son muy solidarios".
Catalá contestaba así en su primera interpelación como ministro en el Senado para responder a la senadora socialista Isabel Flórez Fernández sobre el estado de la reforma prevista, que se limitará a imponer el consentimiento paterno para el aborto de jóvenes de 16 y 17 años y a impulsar un plan integral de apoyo a la familia y a la maternidad.
Según ha dicho, aunque "las actitudes pueden parecer muy diferentes", y aunque "el PSOE se enroque" contra cualquier reforma de la ley, hay "puntos de coincidencia". "La decisión de apartar a la hija de sus progenitores en una etapa muy importante y trascendente como significa interrumpir un embarazo despertó las críticas en el seno del propio PSOE y sigue teniendo contestación social", ha señalado.
En este sentido, ha recordado que "Alfonso Guerra se refirió pormenorizadamente a esa cuestión en sus memorias" para destacar que durnate la tramitación de la ley impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo "una experiencia increíble porque cuando hizo una encuesta en el grupo parlamentario, nadie estaba de acuerdo con lo que estaban haciendo".
"No es extraño que muchos otros ilustres del PSOE se hayan manifestado en contra de esta cuestión. Si sabemos que la sociedad y buena parte de los partidos comparten este rechazo a la desprotección de las menores y comparten un compromiso de apoyar a la familia sin presuponer ningún modelo específico y aceptándolos todos, ¿por qué no empezamos por ahí la reforma que tenemos que abordar?", ha planteado.
Catalá ha incidido en que "esto no quiere decir" que el Ejecutivo esté de acuerdo con la legislación vigente, "pero sí con los aspectos en los que la sociedad está de acuerdo" y ha incidido en que en una normativa como esta, que define "el modelo social", el Gobierno "no cree que la mejor opción consista en plantear una respuesta de unilateral".
"La búsqueda del acuerdo es un valor en sí mismo y no vamos a caer en la misma actitud desplegada (por el PSOE) que dio la espalda a una buena parte de la sociedad", ha sentenciado.
En este punto, ha recordado que la intención del Gobierno es "introducir cambios para que las jóvenes de 16 y 17 años de edad puedan contar con el apoyo de sus padres mediante su conocimiento y consentimiento a la hora de adoptar una decisión tan importante". "Estamos convencidos de que frente a la situació nactual, una gran mayoría de la sociedad comparte este planteamiento", ha apostillado.
Esta reforma se acompañará, conforme ha detallado, "de un plan integral de apoyo a la familia y apoyo a la maternidad para que ninguna mujer tenga que renunciar a ser madre por razones económicas, laborales o de cualquier otro tipo" ya que "el Gobierno ha tenido siempre claro que en un tema como este la mujer debe estar en el centro de la cuestión" y "nunca ha perdido esta perspectiva".
Para la portavoz del PSOE, "este no es un debate jurídico sino eminentemente político" basado en "un sustrato ideológico" que pretende "que los pecados se conviertan en delitos para imponérselos a la ciudadanía". "Su antecesor le ha dejado una mochila llena de ladrillos", ha dicho al ministro, para reclamarle no sólo que ceje en su intención de reformar la normativa, sino que promueva la retirada del recurso de inconstitucionalidad que pesa sobre ella.
Sobre este asunto, Catalá ha recordado que la propia doctrina del Alto Tribunal impide a un grupo parlamentario retirar un recurso planteado por un grupo conformado en la Legislatura anterior y, por tanto, hacerlo "es del todo inviable".