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La Catedral de La Laguna (Tenerife) se reabre al culto tras casi doce años de espera

La iglesia diocesana celebra este viernes la reapertura al culto de la Catedral de La Laguna presidido por el Obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, que dirigirá la celebración en la que, por vez primera, ocupará su sede tras estos años de traslado provisional al templo de La Concepción.
A las 17.30 horas comenzará el traslado de la imagen de patrona de la diócesis y titular de la Catedral, Nuestra Señora de Los Remedios, hasta el primer templo de la diócesis, y antes de entrar, se realizará un pequeño acto y se abrirá solemnemente su puerta principal para que los fieles puedan entrar, informa el Obispado en una nota.
El arquitecto-director de la obra, José Miguel Márquez y el canónigo Vicente Cruz, realizarán una explicación técnica y teológico-pastoral, respectivamente.
Después de estas disertaciones comenzará propiamente la eucaristía, sobre las 19.00 horas, en la que se bendecirá la obra nueva, y el Obispo ocupará por vez primera su sede, su cátedra, y el Santísimo Sacramento será entronizado en el Sagrario Catedral, en un gesto especialmente simbólico y emotivo para la comunidad católica.
CASI 12 AÑOS DE ESPERA
El Obispo Nivariense, Bernardo Álvarez, preside la eucaristía solemne. Concelebrarán el Obispo Canariense, Francisco Cases, los vicarios generales de ambas diócesis, así como miembros de los dos Cabildos Catedrales, y también estarán presentes más de un centenar de sacerdotes venidos de distintas islas.
Las primeras autoridades autonómicas, insulares y locales también han confirmado su asistencia, en el que será, sin duda, un día feliz para la iglesia diocesana.
A lo largo de su primer siglo de vida, la Catedral se vio afectada por diversas patologías, principalmente en las cubiertas y el cimborrio, que se fueron reparando ocasionalmente pero que, finalmente, han hecho necesaria una actuación más consistente que implicaba la rehabilitación integral de todas las bóvedas y de la cúpula central o cimborrio.
Ello supuso que el obispo Felipe Fernández decretara cerrar al culto el templo catedralicio desde el 30 de junio de 2002 en adelante.