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Cerca del 40% de los cuidadores informales lo compatibiliza con su trabajo

Según estos datos, el perfil del cuidador en nuestro país responde al de una mujer de edad media (54 años), casada y con estudios de primaria. El 46,9% cuidan además a familiares de primer grado (hijos y cónyuge).
El 38,4% de los cuidadores informales compatibiliza esta tarea con trabajar, según un estudio sobre 1516 pacientes de Pontevedra presentado en el 36º Congreso de la Sociedad de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC) que se celebra en el PLAEXCO de A Coruña, y que reúne a cerca de 2.500 profesionales de Atención Primaria (AP) de toda España.
Para el médico de familia, el cuidador es clave por su doble vertiente de informador de los cambios que experimenta el paciente y por ser también el que asume, por lo general sin ayuda, los cuidados básicos del enfermo y el que planifica sus actividades. Todo ello genera una importante sobrecarga física y psicológica que llega a alterar la calidad de vida y la salud del cuidador. De hecho, tal y como se recoge en este análisis, los síntomas de malestar psíquico (ansiedad y depresión) son elevados en los cuidadores.
Tal y como explica el doctor Iñaki Martín Lesende, miembro del Grupo de Atención al Mayor y del Programa de Actividades de Prevención y Promoción de la Salud (PAPPS) de semFYC, "al igual que ha aumentado la esperanza de vida también se ha ido incrementando la edad del cuidador informal. Por lo que no es raro encontrar, como se recoge en esta experiencia, que un 23.2% de estas personas estén en edad de jubilación. Tampoco es infrecuente que la mayoría sean mujeres, que cuidan del padre o de la madre, y que a la vez estén a cargo de sus hijos u otros familiares. Una situación que genera una gran carga psicológica, asociada a la aparición de trastornos afectivos, de depresión, de ansiedad, de somatización, etcétera".
Es preciso que el cuidador conozca la enfermedad y sepa lo que tiene que hacer en cada caso. Por lo que para los médicos de familia estas personas deberían recibir formación y apoyo para reducir el grado de presión y de desgaste físico al que están sometidos. Es importante que aprendan a poner límites, a saber pedir ayuda, a aceptar situaciones difíciles relacionadas con la dependencia como el envejecimiento y la muerte, a adquirir cuidados básicos de las personas que cuidan y cómo deben cuidarse (alimentación ejercicio, ocio y relaciones sociales) son algunas de las pautas que se enseñan.