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Cerca de 70 presos drogodependientes en Palma logran la libertad para seguir un tratamiento con Proyecto Hombre

Dos de los reclusos beneficiados resaltan que si fuera por Proyecto Hombre, "estarían fuera" todos los internos toxicómanos
Un total de 68 presos drogodependientes de la cárcel de Palma han logrado la libertad durante el primer semestre de este año para seguir un tratamiento de desintoxicación con Proyecto Hombre, que ofrece a los reclusos la oportunidad de abandonar la prisión para poder dejar las sustancias estupefacientes, que en la mayoría de los casos, fue el detonante que les llevó a cometer un delito y perder la libertad.
Así lo han informado a Europa Press la responsable del Departamento Jurídico y Social de Proyecto Hombre, Anna Nadal, y la directora terapéutica de esta entidad, Esther Pasán, quienes han detallado que de los 68 presos, 53 consiguieron la libertad, después de que un juez, a petición de esta organización, les suspendiera la condena, siempre que ésta fuera inferior a cinco años, con la condición 'sine qua non' de que concluyeran el tratamiento, que suele durar unos 18 meses de media.
Mientras, los 15 reclusos restantes consiguieron la libertad tras así decretarlo la Junta Disciplinaria de la prisión, después de que Proyecto Hombre le entregara un informe en el que justifica su petición para que el preso pueda salir de la cárcel, con el fin de continuar con el tratamiento de desintoxicación iniciado en el denominado 'módulo de respeto' del centro penitenciario.
De este modo, Proyecto Hombre atiende anualmente a unos 400 presos que se interesan por el programa intrapenitenciario que lleva a cabo esta entidad para abandonar el consumo de drogas y que tiene como objetivo principal, según ha recalcado Nadal, conseguir la libertad de los internos antes de que finalice su pena o su reclusión preventiva para que puedan continuar con el programa fuera de la cárcel. Así, en lo que llevamos de año, ya se han atendido a 220 personas, de las cuales 112 cumplían una pena en la cárcel y 108 se encontraban en prisión preventiva.
Actualmente, 60 reclusos están siguiendo el tratamiento dentro de la cárcel, la mayoría de ellos, en el citado 'módulo de respeto', mientras que únicamente cuatro de las personas atendidas son mujeres.
MÁS USUARIOS ATENDIDOS QUE EN 2011
Nadal ha destacado que la cifra de internos atendidos en los seis primeros meses del año por Proyecto Hombre en el exterior de la cárcel supone un 26 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, cuando abandonaron la prisión 54 reclusos.
De los presos que han sido liberados por orden judicial, tras así solicitarlo Proyecto Hombre, ha habido un incremento de un 43,2 por ciento, tras pasar de 37 presos en el primer semestre de 2011 a 53 este año.
Por el contrario, ha disminuido en un 11,7 por ciento los reclusos preventivos que han sido puestos en libertad por la Junta Disciplinaria de la cárcel, tras pasar de 17 el pasado año a 15 en los seis primeros meses de 2012.
Por tanto, Nadal prevé que el total de reclusos atendidos fuera de la cárcel será superior este año, en relación a 2011, cuando se contabilizaron 96 reclusos que continuaron con el tratamiento en la sede de Proyecto Hombre. De ellos, 62 con medidas alternativas a la prisión, decretadas por un juez, y 34 tras haberlo decretado la Junta Disciplinaria de la cárcel, que estableció según los casos, un tercer grado, un segundo grado o libertad condicional.
Mientras, once de ellos se dieron de alta voluntaria del programa, lo que, en algunos casos, provocó que volvieran a ingresar en prisión al no cumplir las condiciones para continuar en libertad.
En total, el pasado año Proyecto Hombre asistió en el interior de las cárceles de Palma, Ibiza y Mahón y en el Centro de Inserción Social a un total de 158 personas, de las cuales 130 estaban en la prisión de la capital balear.
CONDICIONES PARA PODER SALIR DE LA CÁRCEL
Por su parte, Pasán ha detallado que para iniciar el programa intrapenitenciario de Proyecto Hombre, los reclusos, tanto los preventivos, como los penados, deben solicitar una instancia, que debe ser aceptada por la Dirección de la cárcel.
Una vez aceptada, se les realiza una analítica, con el fin de comprobar que han dejado las drogas e incorporarse, en el caso de los penados, al 'módulo de respeto', siempre y cuando así lo solicite Proyecto Hombre, donde realizarán una terapia grupal, que en ocasiones es individual.
Concretamente, los presos que acceden al citado módulo deben firmar un contrato mediante el cual se comprometen a cumplir una serie de normas relacionadas con la higiene y la limpieza de las celdas, así como con un comportamiento ejemplar hacia los compañeros y funcionarios.
Cuando cada seis meses se lleva a cabo la revisión de pena de los presos, Proyecto Hombre solicita la "liquidación de condena", junto a un programa de trabajo individualizado para que el preso pueda salir en libertad y continuar el tratamiento fuera de la cárcel, siempre y cuando haya cumplido un mínimo de la pena, aunque cabe la posibilidad de que sea denegada.
En el caso de los presos preventivos, es el equipo técnico de la prisión, constituido por un psicólogo, un educador y un trabajador social, el que debe determinar si acepta o no la petición de Proyecto Hombre para, a continuación, trasladar esta decisión a la Junta Disciplinaria, que es la que en última instancia aprobará o no la salida del preso.
La directora terapéutica de Proyecto Hombre ha aclarado que, en ocasiones, el tiempo de tratamiento puede ser inferior o superior a la pena decretada contra el recluso o la medida cautelar establecida contra el preso preventivo.
En este sentido, ha destacado que Proyecto Hombre, siempre que así lo solicite la Dirección de la cárcel o el juez, debe enviar informes sobre el seguimiento del tratamiento que debe cumplir el preso, de modo que si éste lo ha abandonado, se envía automáticamente un fax al Juzgado pertinente para que adopte la decisión que considere oportuna y que puede suponer su regreso a prisión.
"SI POR ELLAS FUESE, ESTARÍAMOS TODOS FUERA"
Dos de los presos beneficiados por este programa José María Tur (preventivo) y F.J.O.O. (penado) han reconocido, en declaraciones a Europa Press, que en la cárcel hay droga, al igual que en la calle, si bien han precisado que "no hay ningún tipo de pasividad por parte de Instituciones Penitenciarias". "Es como los aeropuertos, pasa uno de cien", ha señalado Tur, en referencia a las personas que introducen droga en el centro penitenciario.
Por otro lado, F.J.O.O. ha recalcado que si por las responsables de Proyecto Hombre fuese, "estaríamos todos fuera", refiriéndose así al objetivo principal del programa terapéutico, que apuesta por que el tratamiento se lleve a cabo fuera de la cárcel.
En esta línea, Pasán ha resaltado que las drogas son la "raíz del problema" que ha llevado a delinquir a la mayoría de personas que participan en el programa de Proyecto Hombre en la cárcel y, a pesar de que "deben compensar a la sociedad por lo que han hecho, el problema es la droga" y, a su juicio, se debe tratar fuera de la prisión para dar la "oportunidad a estas personas de rehacer sus vidas".
No obstante, ha precisado que este programa "no es un refugio" para que los presos salgan a la calle, sino que deben cumplir una serie de exigencias muy estructuradas, con el objetivo de lograr el alta terapéutica necesaria para no volver a prisión.