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China celebra la llegada del Año del Buey

Millones de asiáticos celebraron la llegada del Año del Buey con fiestas, cenas, bailes y compras. En la imagen, un grupo de tailandeses la danza del león en el barrio chino durante el primer día del Año Nuevo chino, en Bangkok.foto:EFEtelecinco.es
Petardos, las compras de última hora, las visitas a los templos y los discursos políticos marcaron la fiesta de los chinos por la llegada del año nuevo, el del Buey, según el calendario lunar. Cientos de millones de chinos escucharon el discurso de bienvenida al nuevo año lunar del primer ministro Wen Jiabao, desde Sichuan, junto a las víctimas del terremoto que azotó esa región en mayo pasado. En Pekín tronaron los fuegos de artificio, después de que el Gobierno relajara la prohibición de prenderlos en los centros urbanos.
La crisis marcó el discurso de Wen Jiabao subrayó la prioridad para este año de mantener el crecimiento económico y estimular la demanda. Sin embargo, fue la pólvora será una vez más la gran protagonista.
Los fuegos más populares este año son las versiones en miniatura de los de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Sólo en la capital china se vendieron 230.000 cajas de fuegos de artificio, que supone un incremento del 28 por ciento con respecto al año pasado.
Tanto desenfreno provocó que se desataran 75 incendios, según informaron las autoridades municipales.
Las ferias y los regalos por el  año nuevo
las tradicionales ferias de año nuevo que se celebran en los templos budistas y taoístas de China, se abarrotaron de gente, donde  los chinos compraron los objetos de la buena fortuna, pidieron deseos para el año nuevo y  disfrutaron de las actuaciones de sombras chinescas, marionetas chinas o de la danza del león.
La crisis, sin embargo, marcó la cuantía de dinero que se introduce en los 'hong bao', los sobrecitos rojos que se regalan a los familiares estos días.
 Los comercios, por su parte, cerraron cuatro horas antes de lo habitual, para que todos tuviesen tiempo de preparar el ágape de esta noche, cargado de simbología para atraer la fortuna material. Y es que la población china ha puesto todas sus esperanzas para que 2009, amenazado por la crisis económica, no sea tan devastador como se aventura.
ZA/MV