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El Clínico San Carlos implanta el primer desfibrilador que funciona sin que los cables toquen el corazón

La Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha realizado su primer implante de un desfibrilador que funciona sin que los cables toquen el corazón, en un paciente joven con riesgo de muerte súbita.
Según ha informado el centro sanitario, se trata de un novedoso dispositivo que se coloca junto al esternón, justo debajo de la piel, y su implantación es sencilla ya que no se toca ni el corazón ni los vasos sanguíneos y no requiere el uso de rayos X durante el procedimiento.
Este nuevo dispositivo ofrece igual protección que los convencionales sin las complicaciones que puede originar el cable, ya que éste es el punto débil de cualquier sistema de desfibrilación.
Con este nuevo desfibrilador se puede tratar a pacientes que no tienen otras alternativas para sus arritmias, bien por no tener un acceso vascular apropiado o por tener alto riesgo de infección endovascular, remarca el centro.
Se está utilizando en el hospital madrileño en pacientes jóvenes con estas características y un alto riesgo de sufrir una muerte súbita, así como para enfermos con otras patologías asociadas, como pacientes portadores de válvulas y prótesis cardíacas.
TÉCNICA MENOS INVASIVA
Por otro lado, la Unidad de Marcapasos de Cirugía Cardiaca del Hospital de La Paz de Madrid ha implantado un marcapasos que se coloca directamente en el corazón, evitando el cable y el bolsillo quirúrgico. El implante del marcapasos 'Nanostim', se realiza a través de la vena femoral con ayuda de un catéter orientable en un procedimiento clínico que tiene una duración media de 28 minutos.
Consiste en una técnica menos invasiva que evita la cicatriz y los cables, necesarios en los marcapasos convencionales y que, en definitiva, reduce las complicaciones asociadas al procedimiento estándar.
Está diseñado para ser recuperable, de manera que pueda recolocarse fácilmente durante el procedimiento de implante y extraerse más tarde, si fuera necesario.
La implantación de este tipo de marcapasos se enmarca en el LEADLESS, un estudio clínico prospectivo, con un único grupo y multicéntrico, que evalúa a pacientes a los que se ha implantado el marcapasos sin cables.
Los resultados preliminares evidencian que su rendimiento global es comparable al de los marcapasos convencionales. Incluso con la miniaturización, se espera que la batería tenga una vida media de nueve años con un funcionamiento al 100%, o de más de 13 años con un funcionamiento al 50 por ciento.