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Controlar los sentidos manejando los gestos

Poner cara de miedo amplía el campo visual. Foto: igooh.com.artelecinco.es
Los gestos faciales son un arma para responder a los estímulos que el ser humano percibe del exterior. La lectura es un estímulo y probablemente el lector ande haciendo muecas mientras baja de renglón.
Los estímulos percibidos contribuyen a agudizar o relajar los sentidos en relación a las emociones que se susciten a través de ellos, según un estudio publicado por la revista científica británica 'Nature Neuroscience'.
Según este estudio, la relación es directa: si se siente miedo, los ojos se mueven a mayor velocidad permitiendo ampliar el campo de visión. Además, aumenta el volumen nasal y la velocidad con la que se inspira el aire, lo que consigue detectar objetos alejados que no se apreciarían en una situación normal.
Ese es un ejemplo. Otro: si se advierte algo repugnante, la persona se retrae y los efectos son los contrarios a los producidos por el miedo.
Tras estas conclusiones, los científicos de la Universidad de Toronto (Canadá), sugieren que las expresiones faciales de las emociones no han evolucionado al azar, sino para regular la acción de los sentidos. Es decir, si queremos ampliar el campo de visión, podríamos intentar poner 'cara de susto'.
Estos resultados, explican los investigadores, apoyan la hipótesis del evolucionista Charles Darwin en la que sugería que los gestos no son configuraciones arbitrarias para la comunicación social, sino que se originaron para regular la relación entre los sentidos y el mundo físico. PGD