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CDC trata de refundarse tras 42 años como partido hegemónico en Cataluña

Se creó en la clandestinidad hace casi 42 años, uno antes de la muerte de Franco, y desde entonces, Convergència Democràtica de Catalunya, el fruto del hombre que en los 60 fue encarcelado por protestar contra el dictador, ha marcado gran parte de los pasos de la política en Cataluña y en el gobierno central. Capaz de posibilitar los ejecutivos a uno y otro lado de Felipe González y José María Aznar. Eran los tiempos de hegemonía de Jordi Pujol en la Generalitat catalana, siempre con Unió como socio. President durante 23 años seguidos, con tres mayorías absolutas, siendo el partido más votado en cinco de seis legislaturas. Estabilidad parlamentaria que registraba su primer gran descenso con el sucesor Artur Mas. El tripartito de izquierdas rompía sus aspiraciones inmediatas a la vez que se aprobaba durante esos años el nuevo Estatut de Cataluña, recurrido, y bloqueado en 2010 por el Tribunal Constitucional. Punto de inflexión de lo que estaba por venir. Mas llega a la presidencia a finales de ese año. Con casos de corrupción, eso sí, como el Pretoria o el del Palau de la Música, que salpican ya de lleno a varios de sus dirigentes. En medio de políticas de recortes y protestas en la calle se produce el gran giro de Convergència, del nacionalismo al independentismo en 2012 al calor de las grandes manifestaciones en las diadas. Con una consulta que le lleva a los tribunales, con toda la familia imputada por diferentes delitos económicos, incluido el expresident y su fortuna oculta, y con un último giro en las elecciones del 27S, ya sin Unió a su lado, en las que encabeza dentro de Junts Pel Sí una coalición para dar los primeros pasos hacia el Estado propio. Reinvención constante, incluso con siglas diferentes en el Congreso y pasos a un lado como el de Mas, que eso sí, no amortiguan de momento la caída en votos.