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Crece la desafección política entre los jóvenes por la degradación de la imagen de los políticos y las instituciones

Se muestran convencidos de que tienen por delante una vida 'low cost'
La desafección política por la degradación de la imagen de los políticos profesionales y la pérdida de confianza en las instituciones ha aumentado entre los jóvenes españoles, según una investigación que analiza, a través del discurso dominante, cómo la crisis ha modificado los valores de los jóvenes españoles desde su inicio en 2008.
El estudio 'Jóvenes y Valores (II). Los Discursos' ha sido realizado por Ignacio Megías entre chicos y chicas de entre 16 y 24 años en octubre de 2013 y ha sido presentado este jueves por el director general del Centro Reina Sofía de la FAD, Ignacio Calderón; su director técnico, Eusebio Megías, en la sede de la FAD en Madrid.
Durante la presentación de la investigación, Eusebio Megías ha explicado que los jóvenes han incorporado a su discurso "la convicción de que tienen por delante una vida 'low cost'", es decir, "de bajo coste y de bajas prestaciones"; "se instala una clara desconfianza en las instituciones, rebajan sus expectativas de futuro y necesitan defender lo propio por que lo encuentran absolutamente en riesgo".
Así, ha dicho que hay "una forma radicalmente distinta de entender la política". Megías ha concretado que en los últimos 4 años el interés por la política ha subido 10 puntos porcentuales y que, junto a ello, se ha producido una "indiscutible y progresiva degradación de la imagen de los políticos profesionales", es decir, "partidos, sindicatos, administraciones..." que tiene que ver con la percepción: "No se ocupan de lo nuestro, son corresponsables de la situación y, encima son la imagen de la degradación social a través de la corrupción y la impunidad".
En esta línea, ha declarado que existe una "pérdida de confianza en las instituciones" políticas, religiosas, de justicia, sistema financiero... etcétera, siendo la excepción las que tienen que ver con las ONGs, las relacionadas con la educación, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Megías opina que la irrupción de Podemos en la esfera política no es la "causa" de este estado de ánimo, sino la "consecuencia".
Por todo ello, ha señalado que la política "se valora más" y crecen las actitudes más implicadas y abiertas a la participación colectiva; se la ve como respuesta a los problemas más que como adscripción ideológica y sin "cheques en blanco"; y se apuesta por nuevas formas de participación, es decir, "el voto es una de las formas de participación".
"Ya no es sólo el voto, sino que son también los movimientos sociales, las formas directas de participación a través de plataformas, los movimientos de protesta, las mareas, etcétera", ha indicado Megías, para después añadir que, en este contexto, "las redes sociales adquieren una importancia especial por su "rapidez de convocatoria, por la concreción de convocatoria y por la inmediatez del impacto de sus convocatorias".
LAS CLAVES DEL DISCURSO
Según Megías, las claves del discurso juvenil dominante son "una visión enormemente crítica del contexto social"; una decisión "clara" de que tiene que haber y que ellos están construyendo un "nuevo escenario político"; que todo se mueve "en un contexto tecnológico que cambia absolutamente la reglas del juego"; y que hay dos vías "para salir de esa situación" que son una "normalizada" y otra "alternativa".
También, los jóvenes describen el presente --según la investigación-- como inestable, incierto e injusto, así como responsabilizan de la situación actual, principalmente, a los adultos. Además, los resultados del informe revelan que los jóvenes objeto de estudio se sienten engañados y desconfían del sistema.
El informe detalla que los jóvenes tienen una visión "crítica" del contexto social debido a la "falta de los valores deseables": estabilidad, certidumbre, justicia y madurez. De esta manera, los chicos y chicas que han participado en el estudio perciben "inestabilidad" por la ruptura de la fantasía de estabilidad, el incumplimiento del contrato social y la desregulación del proceso de socialización.
Además, Megías ha dicho que está presente en la visión del contexto social la "incertidumbre", motivada por la percepción de un proyecto personal inviable, la inseguridad e inestabilidad y la desconfianza hacia los esfuerzos para integrarse; la "injusticia", al entender que "no todos están padeciendo la misma intensidad los efectos de la crisis" y frente a una perfección de "corrupción y de impunidad"; y la "inmadurez" de la sociedad que no supo autocontrolarse y que impide "aprender" y recuperarse.
Estos elementos del contexto llevan por una parte a la desconfianza y por otra a la desmotivación. "No creen en un sistema que, entiende, mentiroso porque les ha fallado a la hora de cumplir su parte del contrato social", ha indicado Megías, para después añadir que los jóvenes ven que "medran actitudes egoístas, donde cada uno va a los suyo" y que la desconfianza se traduce, por ejemplo, en que "cuando oyen hablar de emprendimiento no saben o dudan si lo que se está haciendo es potenciar su iniciativa o se les está diciendo arréglate la vida".
Sobre la desmotivación, el director técnico del Centro Reina Sofía de la FAD ha precisado que los jóvenes perciben que no existen alternativas, que esperan el "compromiso" por parte de los demás, aunque, pese a ello, el inmovilismo "no es una opción".
LOS VALORES, SEGÚN LOS JÓVENES
En relación con la revisión que los jóvenes hacen de ciertos valores, Megías ha destacado que consideran que una sociedad como la actual se convierte en "más intolerante", aunque creen que la crisis obliga a "empatizar" con los demás; que la situación favorece el "egoísmo" pero también "obliga a cubrir los espacios de solidaridad" que no atiende el Estado de Bienestar.
A su juicio, los jóvenes entienden que si se comprometen contra el sistema, se puede volver contra ellos, por lo que tienen miedo. "Pero al mismo tiempo, dicen, esa misma situación que hace que le tengas miedo, cuando sigue evolucionando llega un momento en que ya no te importa porque no tienes nada que perder", ha precisado.
Respecto al entorno tecnológico "revolucionario", Megías ha manifestado que Internet y las redes sociales ofrecen a los jóvenes mayor autonomía; que la intimidad ya no sea un valor primario en sí mismo o que la comunicación se ha convertido en el valor 'princeps'.
Los jóvenes españoles --ha proseguido Megías-- ven dos vías ideales para encarar el futuro. La vía normalizada --por la que apuesta la mayoría-- supone que no se cuestiona el modelo actual, se intenta seguir trabajando a través de él porque no existe otro "de momento", mientras que la vía alternativa subraya "la necesidad de salirse del campo de juego", creando un orden nuevo, reinventando oportunidades y contestando las dinámicas actuales, según el estudio.
Por último, la investigación pone de manifiesto que, al margen de la vía que los jóvenes escojan, existen una serie de valores en cuya necesidad coinciden todos: esfuerzo, rebeldía, formación, responsabilidad y aprendizaje de los errores.