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Un joven iraquí torturado por Daesh llega a Madrid de la mano de Mensajeros de la Paz para ser examinado

Karlus Barbar, el joven iraquí de 28 años que fuera secuestrado, torturado y abandonado en el desierto por la organización terrorista Daesh, ha llegado al aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas entre gran expectación mediática, donde ha manifestado sentirse "muy feliz" de pisar suelo español para ser examinado en el hospital Ramón y Cajal.
A su llegada a la Terminal 1, Barbar, quien ha aparecido en silla de ruedas pero en buen estado de salud, ha sido recibido por el presidente de la Fundación Mensajeros de la Paz, el Padre Ángel, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, y representantes de la embajada de Irak.
El joven iraquí ha relatado su experiencia, donde fuera colgado boca abajo por la organización terrorista más de un mes, torturado y abandonado a su suerte en el desierto, y ha asegurado encontrarse "bien" y "muy feliz" de haber podido volar a Madrid. Así, ha agradecido "todos los esfuerzos" realizados por Mensajeros de la Paz o la Comunidad de Madrid por "por curarle y volver a andar".
Por su parte, Sánchez Martos ha explicado que Barbar, a pesar de encontrarse "bien en estado general", pasará ahora a ser examinado en el hospital Ramón y Cajal, dados los riesgos derivados de "estar colgado por las piernas y la cabeza boca abajo más de un mes", como el "problema de retorno venoso para poder llegar la sangre al corazón" o las posibles "infecciones" en los miembros inferiores.
Por su parte, el Padre Ángel ha expresado que el hecho de que venga a España "es un motivo de decir que un mundo mejor es posible, que la solidaridad sigue funcionando".
Mensajeros de La Paz indica que Barbar fue asaltado por los soldados del Daesh en la aldea Batnaia. Vivía allí con sus padres y un hermano de 27 años y trabajaba de cocinero en Erbil.
"Los soldados fueron a obligar a Karlus a convertirse al islam y unirse a ellos en el combate", ha señalado el Padre Carlos Jaar, presidente de Mensajeros de la Paz Jordania. "Como él no quiso trabajar con ellos ni renunciar a su religión, lo tomaron como prisionero".