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Descubren una posible diana para restaurar la función de las células y mejorar la memoria en el Alzheimer

Un equipo de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) han descubierto que los inhibidores de BACE, sustancias que reducen la producción de la proteína beta amiloide, principal causa de aparición de Alzheimer, podrían servir para restaurar la función normal de las células nerviosas y mejorar significativamente el rendimiento de la memoria en pacientes con Alzheimer.
Alrededor de 50 millones de personas en todo el mundo sufren de demencia y, hasta la fecha, no existe ningún fármaco que sea capaz de detener o curar la enfermedad. Además, aún no se han explicado las causas exactas de la enfermedad, si bien se sabe que hay una mayor acumulación de la proteína amiloide beta en pacientes con Alzheimer que en personas sanas. Como resultado, la proteína se agrupa y daña las células nerviosas.
Las células afectadas pueden llegar a ser hiperactivas y enviar constantemente señales falsas a las células vecinas. Además, ciertas ondas cerebrales, tales como oscilaciones lentas, giran fuera de control, desempeñando un papel clave en la formación de recuerdos mediante la transferencia de información aprendida en la memoria a largo plazo.
En la investigación, los investigadores probaron una sustancia que inhibe la beta-secretasa en un modelo de ratón de Alzheimer. Los ratones producen grandes cantidades de beta amiloide que, como en los seres humanos, conduce a la formación de placas beta amiloides en el cerebro y causa pérdida de memoria.
REVERSIBILIDAD DE LOS SÍNTOMAS
Durante el estudio, a los ratones se les administró el inhibidor en su alimento durante un máximo de ocho semanas, después de lo cual fueron examinados. Para este propósito, los investigadores utilizaron una técnica de imagen especial conocida como microscopía de dos fotones, que les permitió observar las células nerviosas individuales en el cerebro.
Como era de esperar, los ratones tenían menos beta amiloide en su cerebro después de este periodo, ya que su producción se inhibió. Sin embargo, el efecto de la sustancia fue mucho más amplio porque las funciones cerebrales de los animales se normalizaron.
Asimismo, había menos células nerviosas hiperactivas, y los patrones cerebrales de onda lenta se parecían de nuevo a los de ratones sanos. Un hallazgo clave para los científicos fue la observación de que la memoria de los animales también mejoró, ya que fueron capaces de localizar una plataforma oculta en un laberinto lleno de agua tan rápido como sus contrapartes saludables.
"Lo que realmente nos impresionó y nos sorprendió fue la reversibilidad de los síntomas. Antes del tratamiento, los ratones tenían un marcado cuadro clínico con placas amiloides beta en su cerebro. Sin embargo, la sustancia fue capaz de restaurar importantes funciones del cerebro y habilidades", ha explicado el autor principal de la investigación, Aylin Keskin.
Se está estudiando la posibilidad de realizar un ensayo clínico a gran escala con alrededor de 1.000 participantes para probar una forma ligeramente modificada del inhibidor BACE.