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El obispo de la Diócesis Nivariense invita a los fieles a ser humildes como María

El obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, ha invitado hoy a los fieles, Día de la Asunción de la Virgen, a que en el "combate" que implica el día a día "pidamos a María que nos ayude a ser como ella: personas con fe, con humildad, con amor a Dios y al prójimo, con espíritu de servicio, para que así el poder de Dios pueda hacer en nosotros grandes cosas como en ella".
Durante la celebración de la eucaristía en honor a Nuestra Señora de Candelaria, Patrona de Canarias, el obispo dijo en su homilía que la festividad de hoy sirve "para honrar a nuestra madre, para decirle lo que ella misma ya profetizó: Desde ahora todas las generaciones me felicitarán" porque el Poderoso "ha hecho obras grandes en ella", desde su concepción de Inmaculada, hasta la asunción a los Cielos.
Bernardo Álvarez señaló, además, que la fiesta de la Asunción invita a considerar tres aspectos que tienen que ver con la vida: en primer lugar, el poder de Dios, "un poder que se manifiesta en la misericordia y que llega a sus fieles de generación en generación, un poder que derriba a los soberbios y ensalza a los humildes, que les pide vacíos a los ricos y colma de bienes a los pobres, un poder de Dios que auxilia a su pueblo conforme a sus promesas".
Un segundo aspecto, añadió, es que la voluntad de Dios es "salvar al ser humano completo: cuerpo y alma". "Por tanto, como María, debemos vivir nuestra fe con alma, corazón y vida, pues el ser humano es la unión sustancial entre el cuerpo y el alma, que es la que posibilita la acción corporal y las buenas obras que tenemos que practicar", indicó.
Por último, se refirió al aspecto del triunfo o de la victoria sobre el pecado y sobre la muerte. "Celebrar la Asunción de María al Cielo es celebrar que la muerte no tiene la última palabra y que la vida no termina en un sepulcro, sino que se prolonga más allá de este mundo, pero para que haya victoria, tiene que haber lucha, combate y esfuerzo para que el poder de Dios pueda hacer en nosotros grandes cosas como hizo en María", resaltó el prelado.
La concelebración de la eucaristía, que llenó la Basílica de Candelaria, contó con la presencia de autoridades como el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero; el presidente del Parlamento, Antonio Castro, que actuó en representación del Rey; el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, además de otras autoridades civiles y militares.
Terminada la misa, comenzó la procesión cívica alrededor de la plaza de la Patrona de Canarias, recorrido donde fue vitoreada por los numerosos fieles que la escoltaron pese al fuerte viento y el calor reinante y que concluyó con el lanzamiento de cohetes tras entrar de nuevo en el templo.