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Ecologistas cree que de todos los planes hidrológicos aprobados los peores con diferencia son los de Ebro y Tajo

Ecologistas en Acción cree que la segunda fase de planificación hidrológica aprobada este viernes por el Consejo de Ministros es "en general inaceptable desde el punto de vista medioambiental" y considera que, de todos, "el peor con diferencia es el plan del Ebro", seguido del de la cuenca del Tajo, a los que da un "suspenso absoluto".
Así, el coordinador del programa de Agua de Ecologistas en Acción, Santiago Martín Barajas, ha manifestado a Europa Press que el plan del Ebro es "idéntico a los de finales del siglo pasado" y que el del Tajo es "también bastante malo".
Aún más, en sus críticas hacia "la barbaridad" del plan del Ebro, ha destacado que éste contempla la creación de 450.000 hectáreas nuevas de regadío, cuando el total de nuevo regadío de todos los planes del país es de 700.000 hectáreas, al tiempo que prevé nuevos embalses y un caudal ecológico irrisorio.
"Mientras algún otro plan de cuenca ha fijado los caudales ecológicos en el cien por cien de las masas de agua, el del Ebro establece un ocho por ciento y el del Tajo, un siete por ciento del total de las masas del agua. Es ridículo", ha sentenciado.
Así, ha recordado que la ONG alegó a la totalidad de los planes y votó en contra de todos, pese a que la segunda fase ha mejorado respecto a la planificación --excepto en Ebro y Tajo-- existente en 1996. Sin embargo, el hecho de que se planteen nuevos regadíos cuando los recursos hídricos se han reducido en España es un "error garrafal".
"Eso no tiene ni pies ni cabeza, igual que el hecho de que contemplen nuevas estructuras de regulación, como nuevos embalses", ha manifestado Martín Barajas que cree que el denominador común negativo de todos los planes es la "deficiente" fijación de los caudales hídricos del agua.
Ante esta situación, ha reclamado que comience "ya" a revisarse el plan de cuenca del Ebro porque el actual es un "despropósito" que no va a ninguna parte. De hecho, cree que hasta la propia Administración admite que el del Ebro no es un buen plan y que el del Tajo "también es malo, sobre todo técnicamente".