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España está entre los países con mejores resultados en reproducción asistida

España es uno de los tres países del mundo con mejores resultados en reproducción asistida, junto con Estados Unidos y Canadá, gracias al número de centros disponibles y a la calidad de los métodos que se aplican.
Así lo ha asegurado el director científico del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), Carlos Simón, en el marco del Simposio 'Merck Now. Tomorrow. Fertility. Definiendo las claves en reproducción asistida' celebrado durante el 31 Congreso de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) que se celebra en Málaga.
En España alrededor del 15 por ciento de las parejas en edad fértil tiene problemas a la hora de tener un hijo y, de éstas, menos del 50 por ciento da el paso de solicitar ayuda médica e iniciar un tratamiento de reproducción asistida para conseguir su propósito. Esto hace que el 3 por ciento de los niños nacidos en España lo hagan gracias a estas técnicas.
Ante esta situación, el doctor Luis Martínez, miembro del Comité Científico del Congreso y responsable de la sección de Reproducción de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia (SAGO), ha destacado que pese a las múltiples opciones existentes los tratamientos "deben ser individualizados para cada tipo de mujer y de acuerdo al diagnóstico".
"Es fundamental tener en cuenta factores como la edad, el peso, sus antecedentes médicos o la reserva folicular para elegir el tratamiento para la estimulación. Algo tan sencillo reduce el número de fallos de implantación y evita los riesgos asociados a la hiperestimulación ovárica", añade el experto.
La tendencia actual en las mujeres que se preparan para un tratamiento de fertilidad es la administración diaria de series de inyecciones de hormonas estimulantes del folículo (FSH) para hacer que sus ovarios produzcan más ovocitos, que después son fertilizados en el laboratorio y transferidos al útero.
Y si la respuesta a la estimulación es baja, puede combinarse este tratamiento con la administración de hormona luteinizante (LH), que controla la maduración de los folículos, la ovulación, la iniciación del cuerpo lúteo y la secreción de progesterona.
"Como no siempre es necesario utilizar la combinación de ambos medicamentos, debemos insistir en la personalización de los tratamientos de modo que obtengamos los mayores beneficios y menores riesgos para la paciente con dosis hormonales más bajas", ha insistido Martínez.