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En España se producen 50.000 casos de sepsis grave cada año, enfermedad que provoca 1.400 muertes diarias en el mundo

En España se producen 50.000 casos de sepsis grave cada año, una enfermedad que provoca 1.400 muertes diarias en el mundo, según han informado diversos expertos reunidos en el 'XV Curso Práctico sobre Tratamientos de Depuración Extracorpórea de la Sangre', organizado en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) por un grupo de expertos multidisciplinar, con la colaboración de Fresenius Medical Care.
Allí, los especialistas han asegurado que las terapias de depuración extracorpórea han demostrado su eficacia para dar soporte a la función renal dañada, además de facilitar la eliminación de las moléculas perjudiciales presentes en la sangre de estos pacientes.
"Los pacientes críticos ingresados en las unidades de cuidados intensivos precisan medidas invasivas de soporte vital, que además de las medidas necesarias para el control de la infección deben completarse con estas terapias de depuración extracorpóreas. La labor continuada de depuración y monitorización continuada de los parámetros vitales del paciente crítico exige la actuación coordinada y altamente especializada de nefrólogos, médicos intensivistas y anestesiólogos", ha comentado el jefe clínico en el servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Álava, Javier Maynar.
Las terapias de depuración más comúnmente utilizadas son las diálisis, que habitualmente se administran en pacientes crónicos con insuficiencia renal. Sin embargo, en el caso de los pacientes críticos, estas técnicas son un poco más "agresivas" y se administran de forma continuada.
En este sentido, la especialista del servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital POVISA de Vigo, Sonsoles Leal, ha informado de que estos tratamientos para críticos son mucho "más agresivos" en cuanto a la depuración que se realiza, puesto que es necesario "lavar" aún más las sustancias perjudiciales en circulación. Para ello, prosigue, se pauta una mayor dosis de tratamiento que se mantiene de manera ininterrumpida durante 24 horas durante los días que el paciente está ingresado en cuidados intensivos.
Ahora bien, para el correcto funcionamiento de la terapia de depuración es necesario garantizar que los circuitos del sistema estén continuamente funcionando, sin obstrucción y sin que se produzca coagulación de la sangre.
"La sangre que pasa a través de los circuitos del sistema de depuración tiende a coagularse y a formar trombos que impiden su circulación por el circuito y el retorno al paciente una vez depurada. Para ello se utilizan anticoagulantes como la heparina que deben ser manejados con precaución para evitar que el paciente desarrolle una hemorragia interna", ha aclarado Maynar.
EQUILIBRIO EN ANTICOAGULACIÓN
Una anticoagulación óptima es esencial no sólo para evitar el riesgo de sangrado sino, también, para controlar la administración correcta de la dosis de tratamiento necesario para el paciente crítico y evitar la interrupción del tratamiento. La coagulación del filtro es la causa más frecuente de interrupción por lo que los expertos evalúan la utilización de nuevos anticoagulantes, alternativos a la heparina, que permiten una anticoagulación local y eficaz para mantener de forma prolongada el tratamiento extracorpóreo.
En este sentido, el desarrollo de módulos de anticoagulación regional con citrato integrados en las propias máquinas han disminuido considerablemente las complicaciones hemorrágicas de los pacientes, a la vez que permiten que estas técnicas duren el tiempo programado, hasta 72 horas continuadas.
"El citrato es un anticoagulante que secuestra las moléculas de calcio de la sangre y que son necesarias para que se formen los coágulos. Por tanto, si introducimos citrato en la sangre que entra en el circuito no se produce coagulación y trombos al pasar por el circuito", ha zanjado Leal.