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Los viñedos de la mitad sur de España sufrirán más los efectos adversos del cambio climático y los del norte mejorarán

Los viñedos de la mitad sur peninsular sufrirán más los efectos negativos del cambio climático, según una investigación de la Universidad Politécnica de Madrid sobre los efectos del cambio climático en este cultivo.
Los resultados indican que, con vistas a afrontar un previsible aumento de temperatura, así como un descenso de precipitaciones, será necesario adoptar medidas de adaptación de los viñedos a las nuevas condiciones para mantener la competitividad.
Los investigadores consideran que estas medidas serán más necesarias en los viñedos de la mitad sur peninsular y recomiendan acciones individuales a los productores que se favorezcan con acciones políticas para que la adaptación sea "más eficaz".
Así, apuntan que las condiciones futuras con el cambio climático provocarán que en zonas muy concretas, el aumento de temperatura alargará el ciclo de la planta y se reducirá el riesgo de heladas, lo que mejorará el rendimiento y, posiblemente también, la calidad de la uva en las zonas con vinos de alto grado de acidez por falta de maduración.
Pero, si el aumento es excesivo, la duración del periodo de crecimiento se acorta y esto tiene un efecto negativo en la calidad de las bayas al ocasionar un exceso de madurez y azúcares en la uva.
De este modo, los investigadores consideran que en los valles del Tajo, Guadiana, Guadalquivir y costa del sudeste, las condiciones futuras son "un gran reto para el viñedo, sobre todo desde el punto de vista de calidad", mientras que en otras zonas productoras como el valle del Duero, valle del Ebro, Galicia y Cataluña, las dificultades para producir vinos de calidad "tal vez sean menores, pero es indiscutible la necesidad de cambiar o adaptar el cultivo al nuevo clima".
Además, los investigadores han concluido que se necesitan estrategias de adaptación para que los viñedos sigan siendo competitivos en el mercado internacional de los vinos de alta gama.
El estudio ha sido realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), ha explorado en todo el territorio español varios índices bioclimáticos que contribuyen a definir la cantidad de uva producida y su calidad, factores clave para analizar la competitividad de la producción de viñedo.
En esta línea, destacan también que un tema "clave" es la dificultad de mantener el riego en la mayor parte de las zonas porque es "casi impensable" que la superficie regada pueda aumentar.
Para hacer frente a esta situación, las posibilidades de adaptación dependen por supuesto de las acciones individuales del productor, pero, los investigadores de la UPM recomiendan que se favorezcan con acciones políticas, flexibilizando criterios de producción para optimizar la relación clima-viñedo.
España es el primer país del mundo en superficie de viñedo, con más de un millón de hectáreas; es el segundo exportador de vino después de Italia y el tercero en términos de producción tras Francia e Italia.
El vino comenzó a producirse en España en el año 1200 antes de Cristo, por ello, la UPM estima que estudiar como garantizar la competitividad del sector en una situación de cambio climático es "una necesidad".
Este ha sido el objetivo del trabajo que han llevado a cabo investigadores del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM), un centro mixto de la UPM, la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (Enesa) y Agromutua-MAVDA.
El clima define la tipicidad de los vinos y las estrategias de producción, de modo que podría influir en el rendimiento económico y en la competitividad de España en el mercado internacional del vino.
La investigadora de la UPM Ana Iglesias ha valorado que las consecuencias potenciales son "muy complejas" para el viñedo en las 56 denominaciones de origen protegidas.