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Ex preso de Guantánamo: "EEUU debe pagar por lo que está haciendo"

¿Cuál es el antes y el después de Lahcen Ikassrien, tras vivir tres años y medio en el infierno?
Soy 'muslim' y seguiré siendo 'muslim'. No obligo a nadie a entrar en mi territorio y aceptar mis creencias. No tengo problemas de convivencia ni con judíos, ni con cristianos ni nadie de otras creencias. Pero pido respeto para los musulmanes, porque intentan hacer creer que somos terroristas o que las mujeres están obligadas a llevar 'hiyab' y no es así. Pido respeto.
¿Qué siente hacia los americanos?
Tienen que pagar. Para ganar dinero no hace falta matar ni torturar a gente, no es necesario todo el daño que están causando. En Guantánamo hay presos de 45 nacionalidades, ellos dicen que somos asesinos pero no es así. Hacen creer al mundo que somos terroristas y lo utilizan para justificarse y para su beneficio. Somos el camino para llegar a sus objetivos. El mundo debe saber lo que están haciendo y deben pagar por ello.

En Europa, ¿se siente seguro?

Aún tengo miedo. Mi vida no es fácil pero en Europa la gente es más abierta, es capaz de entender, de comprender que no todos los musulmanes somos terroristas. Los americanos tienen una mentalidad cerrada y no intentan entender lo que queda fuera de sus fronteras. Los americanos no tienen derecho a vivir por lo que le están haciendo al mundo.
¿Mantiene contacto con Ruhal Ahmed, uno de los ex presos de la base militar en Cuba que ha participado en la película 'Camino a Guantánamo', o con Hamed Abderrahman, un ceutí que también pasó por la prisión americana?
Intento tener contacto con compañeros que han pasado por el mismo infierno. Somos una huella para todo el mundo. Vendieron al mundo que éramos terroristas cuando no es así. Creo que el mundo empieza a conocer toda la verdad sobre la realidad de Guantánamo y de los prisioneros de EEUU. Ruhal Ahmed estuvo conmigo durante los tres años y medio de infierno. Fuimos apresados en Afganistán y pasamos por las prisiones de Kunduz y Kandahar hasta llegar a Guantánamo.
Vive en España después de su paso por la base militar estadounidense, de su extradición y de que la Audiencia Nacional le absolviera de los cargos que se le imputaban, ¿cómo es la vida después de Guantánamo?
Vivo una situación difícil. La policía me persigue por no tener papeles y sufro por ello. He pedido el asilo, aunque aún no tengo una respuesta. Cada vez que busco trabajo o vivienda aparecen y joden todo. No tengo papeles, no tengo trabajo y no puedo salir del país sin documentación.
Desde entonces no tiene pasaporte ni permiso de residencia en España, ¿ve el final de su calvario?
Ya no sé que hacer, a veces pido que me expulsen con documentos. Si voy sólo con mis pies no sé donde acabaré. Ahora mismo vivo de forma totalmente ilegal. No sé si mi pasaporte está en la Audiencia Nacional en España o en EEUU. En América me explicaron que mi documentación y mi dinero (4.000 dólares) fueron entregados a España, pero no tengo noticias de nada. Quieren que me vaya sin dar problemas.1
¿Culpa al Gobierno español de parte de su situación actual?
Sí. El Gobierno español tiene parte de la culpa de lo que me ha sucedido después de Guantánamo y también de parte de las torturas que padecí en la base militar americana. Están esperando que yo me vaya.
Fue interrogado al menos en cuatro ocasiones por policías y funcionarios españoles entre 2002 y 2004 en Cuba. ¿Cuál cree que era el propósito de estas interrogaciones en Guantánamo?
Querían que les dijera que era un terrorista y no era así. Les conté mi verdad pero la policía española buscaba otra. Cada vez que me visitaban era torturado. Antes de la última visita, una de las interrogadoras americana me quito las esposas y las cadenas y me dijo que podía pegar a los españoles. Me explicó que el gobierno había cambiado en España y que me habían estado utilizando. Los policías españoles contaban a los militares estadounidenses que yo era un terrorista muy peligroso.
Un año más en la cárcel tras su vuelta a España, ¿no veía el final de su reclusión?
Estuve un año en la cárcel. Esperaban que hablara pero yo no tenía nada de lo que hablar. No pude tener contacto con abogados hasta mes y medio antes de salir de cárcel sin cargos porque no tenía relación con el 11-M. Cuando ocurrieron los atentados de Madrid, llevaba dos años y medio en Guantánamo sin ningún tipo de comunicación con el exterior.