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Experto pide a profesionales y ciudadanos que no oculten si han tenido contacto con la infectada

El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, Ángel Gil de Miguel, cree que cualquier profesional sanitario o ciudadano que estuviera en contacto con la auxiliar de Enfermería infectada con ébola no deben ocultarlo a pesar de que pudiera ser bajo, ya que "es la mejor forma de evitar que el virus se extienda mucho más".
Este experto ha explicado en declaraciones a Europa Press que, tras confirmarse el contagio el pasado lunes y conocerse que la paciente estuvo con síntomas haciendo vida normal durante seis días hasta que fue aislada, lo más importante es elaborar un listado de las personas que han estado en contacto con ella.
Y ante la duda, ha reconocido Gil de Miguel, es necesario apelar a la "responsabilidad" e informar de dicho contacto a pesar de que las probabilidades de contagio "son muy bajas".
"Lo que hay que hacer es que las personas que han estado en contacto con la paciente deben ir a los servicios sanitarios ante la duda, para tenerlas controladas y saber donde están, porque en caso de que se produzca un nuevo caso se puede tirar del hilo y saber quién le ha contagiado", ha explicado.
De hecho, esa falta de control es uno de los problemas que ha hecho que el virus se haya expandido por África, ya que en muchos casos "los cadáveres se entierran o se ocultan sin que nadie se entere", por lo que "al final se están produciendo muchos contactos que no se conocen".
"Es importante la responsabilidad de los ciudadanos a la hora de decir si ha estado en contacto. Y ante la duda, mejor consultar", ha insistido.
Por otro lado, este experto admite que cuando la enfermera experimentó los primeros síntomas, el pasado 30 de septiembre, ya debería haber sido aislada en lugar de esperar a que superara los 38,6 grados días más tarde. "En esta persona, que había estado en contacto con un infectado, no hay que anteponer la fiebre sino la infección", ha defendido.
Asimismo, ante la aparición de nuevos aislamientos de compañeros de la enfermera, Gil de Miguel recuerda que el estrés o la tensión hace que pueda aumentar ligeramente la temperatura corporal, "pero nunca una fiebre alta, sino décimas".