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Expertos mundiales proponen una alianza terapéutica médico-paciente para mejorar la vida de enfermos psiquiátricos

Un grupo de 24 psiquiatras de diferentes países han elaborado el documento 'Evaluación y manejo de la agitación en Psiquiatría', en el que proponen una alianza terapéutica médico-paciente con el objetivo de mejorar la vida de los pacientes que sufren alguna enfermedad psiquiátrica, como por ejemplo la esquizofrenia y el trastorno bipolar, y fomentar su reinserción social mediante tratamientos no invasivos.
Y es que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esquizofrenia afecta a más de 21 millones de personas en todo el mundo, 400.000 españoles, mientras que el trastorno bipolar lo sufren más de 60 millones, un millón de españoles. Además, se estima que 9 de cada 10 pacientes con esquizofrenia o trastorno bipolar sufren episodios de agitación y que los sufrirán a lo largo de toda su vida.
En este sentido, los expertos han destacado la importancia de humanizar el tratamiento de la agitación con terapias menos invasivas, que mantengan la voluntad del paciente y que le hagan partícipe de su enfermedad.
De hecho, según han alertado, la agitación, a pesar de tener gran importancia a nivel clínico y suponer un "alto impacto" en la calidad de vida de los pacientes que la sufren, sigue siendo una "gran desconocida" a la hora de tratarla. Por ello, han destacado la necesidad de establecer unas pautas que permitan un diagnóstico precoz y un tratamiento inmediato.
FASES DE LA AGITACIÓN
En concreto, la agitación es un síndrome multifactorial cuyos síntomas e intensidad van progresivamente en aumento. Un paciente con un grado leve de agitación presenta síntomas que actualmente suelen pasar desapercibidos, como son el malhumor, la intranquilidad o una mayor preocupación. En una fase moderada, aumenta el nerviosismo y la tensión, el paciente parece asustado, adopta una postura de desconfianza y puede llegar a ser verbalmente agresivo.
Además, en la escala de intensidad más elevada, el paciente actúa de forma agresiva, violenta y se siente confuso y perdido. En momentos de agitación intensa es cuando el paciente tiende a acudir a urgencias y es sedado o incluso recluido pudiendo perder su voluntad y su dignidad.
"Ha de ser en un grado de agitación moderado cuando se debe tratar al paciente con métodos no invasivos para conseguir regular la intensidad de estos episodios. Hoy en día, existen tratamientos avalados científicamente que calman rápidamente a los pacientes con episodios de agitación moderada, evitando que lleguen a perder el control de sí mismos. Pero para ello, resulta fundamental un diagnóstico precoz y la participación del paciente o de su cuidador, que son los primeros que deben percibir los cambios de conducta", ha explicado el jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic*de Barcelona y subdirector científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), Eduard Vieta.
Y es que, a juicio de los expertos, construir una relación de confianza entre el médico y el paciente resulta "fundamental" para conseguir mejorar a medio o largo plazo la vida de los pacientes mentales. Por este motivo, en el documento consenso, han asegurado que los tratamientos ideales son la "desescalada verbal", es decir, hablar con el paciente para que poco a poco se vaya calmando y disminuya su nivel de agitación, y los nuevos tratamientos no invasivos, evitándole mucho dolor al paciente y su estigmatización.
Finalmente, han subrayado la importancia de que los pacientes y sus cuidadores sean los primeros en detectar los síntomas tempranos de un episodio de agitación para acudir al especialista y tratar al paciente rápidamente. De esta manera, prosiguen, será posible crear una alianza terapéutica médico-paciente y conseguir mejorar la calidad de vida de los pacientes y de su entorno.