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Expulsado del avión por pedir agua para su mujer, embarazada

Llevaba dos horas detenido dentro de un avión en el que cada vez hacía más calor y se le ocurrió pedir un poco de agua para su esposa, embarazada de siete meses. Enfadado y extrañado por la negativa de la tripulación, insistió. La discusión terminó con la expulsión del individuo, acompañado por su familia. No es la primera vez que una compañía aérea expulsa a un pasajero por circunstancias en principio inexplicables. ¿Quién se ocupa de castigar estas prácticas irrespetuosas con los clientes?
Michell Roslin, jefe de Cirugía especializada en Obesidad del Hospital Lenox Hill de Manhattan, afirmaba el pasado domingo que, después de haber permanecido durante dos horas detenido en un avión en el aeropuerto de La Guardia, sus numerosas peticiones de agua fueron repetidamente rechazadas.

Según recoge el Huffington Post, a Roslin le chocaron las razones de la tripulación, que basó su negativa en que "dar bebida a la gente antes de que el avión estuviera en el aire iba contra la política corporativa de la compañía". Ni siquiera para una embarazada de siete meses. Unas excusas que no fueron ni mucho menos suficientes para el médico que, después de seguir insistiendo, acabó expulsado del avión junto con su familia.
No es la primera, ni mucho menos A.V.


No es precisamente la primera vez que una compañía aérea exhibe un comportamiento tan cuestionable. Fue hace poco más de un mes cuando el director y actor estadounidense Kevin Smith fue obligado a abandonar un avión de Southwest Airlines debido a que no cabía bien en el asiento, ya que tiene sobrepeso.

Smith, conocido sobre todo por su papel de "Bob el Silencioso" en la saga cinematográfica "Clerks" expresó toda su furia a través de Twitter: "No rompí ninguna norma ni suponía un riesgo para la seguridad. ¿Qué iba a hacer, rodar sobre otro pasajero?", ironizaba a través de la red social.

El sobrepeso del artista le había obligado a ocupar dos sitios al volar con la citada compañía, para lo que compraba normalmente dos billetes. El incidente se produjo precisamente al tomar un vuelo anterior al que le correspondía, que al ir casi completo solo le permitió tomar un asiento.

Expulsiones que no tienen sentido y que revelan que los servicios de determinadas compañías aéreas deberían ir algo más lejos del imprescindible viaje en condiciones seguras. En el precio pagado por los clientes también van incluidos la confianza en recibir un buen trato y, cómo no, una dosis suficiente de respeto.