Filma el suicidio asistido de su mujer

Para probar que no fue un asesinato

Ella le pidió morir después de 40 años de constante dolor

Margaret Bateman sufrió de fibromialgia durante décadas

Michael Bateman puso una bolsa sobre la cabeza de su mujer, Margaret, e insertó gas lo que la mató lentamente en la casa común en Batley, Inglaterra, en octubre de 2009. Ahora, se celebra el juicio. La Fiscalía decidió no enjuiciarle porque no había riesgo para el interés público.
Michael Bateman no ha sido imputado en la muerte de su esposa. Foto: The Telegraph

La investigación sobre la muerte de la señora Bateman indicó que el señor Bateman ayudó a su mujer a suicidarse con el conocimiento de Richard, uno de sus dos hijos, que dejó a sus padres solos antes de que su madre muriera, explica The Telegraph.



El doctor Paul Marks, el médico forense, explicó que "la señora Bateman sufrió una larga historia de dolor durante más de cuatro décadas debido a una enfermedad poco conocida que dificultó el tratamiento de su dolor".

"La señora Bateman expresó su deseo de quitarse la vida en numerosas ocasiones. Otra persona fue instigada a ayudarla a cometer suicidio. He visto el vídeo de los últimos momentos de esta mujer y son las imágenes más angustiosas que he visto", ha añadido el doctor.

La señora Bateman, que murió con 62 años, sufrió dolor durante décadas antes de que fuera diagnosticada con fibromialgia diez años antes de su muerte. Esta enfermedad causa dolor crónico en músculos, tendones y ligamentos, pero la medicina aún no ha sido capaz de encontrar un tratamiento efectivo.

Margaret Bateman empeoró de su enfermedad en 2007 después de de caerse de una silla que, paradójicamente, había sido diseñada para ayudarla.

La pareja tomó la decisión al ver que no podían arreglárselas por sí mismos y el dolor de Margaret seguía empeorando hasta el punto de que no podía soportarlo. En el hospital, "nadie creía que tuviera el dolor que estaba experimentando", señala Michael Bateman. En casa, Margaret necesitaba ayuda de su marido e hijo para salir y entrar en la cama. "Se sentía sucia todo el tiempo" porque era incapaz de ducharse, añade su marido.

La situación de la señora Bateman llegó a ser tan desesperante que le dijo a su marido que quería morir y "acabar". La pareja consideró ir a la clínica suiza Dignitas, pero decidieron quedarse en casa. Michael ayudó a su mujer a morir unos días antes de su 40 aniversario de boda.

En su declaración ante la policía, el señor Bateman, a quien se le ha diagnosticado un cáncer de columna vertebral, explicó que "estuvimos casados 40 años. Era una mujer valiente y con coraje que vivió una agonía durante muchos años. Margaret iba a dejarse morir de hambre pero temía que la llevaran al hospital y la forzaran a alimentarla".

 

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