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El papa Francisco pide luchar contra las causas estructurales de la pobreza

El papa Francisco ha reclamado que se luche contra las causas estructurales de la pobreza, durante una reunión con los participantes en el encuentro Mundial de los Movimientos Populares, organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz en colaboración con la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales y con los líderes de varios movimientos.
En este sentido, ha remarcado que el término 'solidaridad' debe ir más allá que "algunos actos de generosidad esporádicos". "Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales", ha asegurado.
Asimismo, ha añadido que solidaridad es enfrentarse a los destructivos efectos del "Imperio del dinero": los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra o la violencia. "La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares", ha recalcado.
Además, ha recordado que el encuentro no responde a una ideología ya que los movimientos no trabajan con ideas sino con realidades. "No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos", ha advertido.
En esta línea, ha recalcado que el encuentro responde a un anhelo muy concreto que debería estar al alcance de todos: "tierra, techo y trabajo". "Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el papa es comunista", ha concretado.
El Pontífice se ha vuelto a referir a la cultura del descarte y ha insistido en que ésta sucede cuando en el centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre.
Francisco ha mencionado el problema de la desempleo y ha añadido que "todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una pensión de jubilación". Por eso, ha querido unir su voz a la de cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas y todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales.
Igualmente, ha apuntado que la creación "no es una propiedad de la que se pueda disponer" a cada gusto, sino un don que Dios ha dado para que se cuide de él y se use a beneficio de todos. "Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas", ha añadido.