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Fundación Wassu-UAB alerta de niñas que han vuelto a África tras sufrir ablación y pide reforzar la prevención

La directora de la Fundación Wassu-UAB, Adriana Kaplan, ha pedido este viernes al nuevo Govern que refuerce la prevención de la mutilación general femenina (MGF) desde el ámbito sociosanitario, tras detectar que profesionales del sector no pueden asistir a formaciones por el colapso en sanidad y sospechar una posible devolución de 490 niñas catalanas ante la presión policial.
Con motivo del Día mundial de tolerancia cero ante la MGF, Kaplan ha presentado en rueda de prensa los resultados de los estudios científicos de la entidad, que han contribuido a que Gambia promulgue una nueva ley contra esta práctica, tras trabajar en el terreno con el apoyo de la Obra Social La Caixa, la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB), ayuntamientos catalanes e instituciones españolas.
"Cataluña tiene un muy buen protocolo pero su aplicación es perversa": estipula prevenir la MGF a lo largo de la vida de la niña --por ejemplo tras detectar en su nacimiento que la madre ha sufrido MGF-- pero, en lugar de esto, se actúa 'in extremis' con control y presión policial ante la posibilidad de un viaje de la familia al país de origen, ha observado.
La antropóloga e investigadora Aina Mangas ha lamentado que personal médico no puede asistir a formaciones de prevención debido a la situación de colapso de la sanidad pública, mientras que sí que asisten Mossos d'Esquadra que disponen de horas para ello, por lo que ha llamado a la Conselleria de Salud a tomar cartas en el asunto y aplicar el protocolo.
490 NIÑAS MENOS
Kaplan ha señalado que en 2012 había en Cataluña 6.182 niñas de hasta 14 años de familias procedentes de países donde se practica la MGF, una cifra que descendió en los datos del padrón de 2015, pasando a 5.692 niñas --490 menos en total, de las cuales 432 provenían de Gambia-- y que podría estar relacionada con devoluciones ante presión policial.
Han acotado que todavía no disponen del análisis complejo de los datos y de todos los casos, pero han admitido que no hay el mismo descenso en el caso de los niños y que esta fuga se ha dado más en la demarcación de Girona, donde se ha focalizado más la intervención de los cuerpos de seguridad desde 2008.
Kaplan ha relatado que ha encontrado en Gambia niñas "nacidas en Catalunya, que saben catalán", y que se encuentran perdidas y desorientadas.
DESCENSO DEL APOYO A LA MGF EN GAMBIA
La MGF es una tradición ancestral, preislámica, vinculada con la identidad y la pertenencia a la comunidad, por lo que ha señalado que es necesario una "transferencia del conocimiento en cascada", que empiece en las instituciones, pase por los líderes religiosos, la atención primaria y acabe calando y generando debate en la población de países como Gambia, donde esta práctica afecta al 75% de las mujeres.
La Fundación Wassu-UAB ha constatado, tras sus 26 años de trabajo en Gambia y España, un descenso del apoyo a la continuación de la práctica en el país africano --lo apoyan un 25,9% de profesionales en 2015 en comparación con un 42,5% en 2009--, gracias al reconocimiento de sus consecuencias negativas para la salud.
Kaplan ha destacado metodologías efectivas como la presentación de ritos iniciáticos sin mutilación y la presentación de resultados científicos, que demuestran consecuencias en la salud a largo plazo también en la MGF de tipo I --la mayoría de las realizadas--, que implica el corte del prepucio y que algunos no creían negativa por asemejarla a la circuncisión masculina.
Según la OMS, son del tipo II las mutilaciones del clítoris con posible extirpación total o parcial de los labios menores, mientras que del tipo III es la eliminación de los órganos genitales y la sutura de la apertura vaginal, conocida como infibulación, y que se producen en un menor número de casos.