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Greenpeace denuncia que Japón "coacciona" a la población a volver a las zonas contaminadas alrededor de Fukushima

"La contaminación radiactiva no tiene solución ni con accidentes ni sin accidentes. Los residuos nucleares son residuos para siempre", subraya la organización
Greenpeace ha acusado al Gobierno japonés de estar llevando a cabo una estrategia para forzar a la población que hace cinco años residía en los alrededores de la central nuclear de Fukushima a volver a residir ahí o dejar de cobrar las ayudas, pese a que la zona sigue con niveles de contaminación que no se ajustan a los objetivos que se marcó el país, según asegura la organización, que ha acudido a las zonas contaminadas para realizar mediciones de radiactividad.
En total, la organización calcula (en base a los datos censales) que hay cerca de 100.000 personas que siguen viviendo fuera de sus casas debido a la contaminación que se extendió a los alrededores de la central nuclear. "La mayoría de las personas evacuadas se verán forzadas a volver a sus casas en 2017, aunque sus comunidades estén contaminadas", denuncia.
La responsable de Energía Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, ha acusado al Gobierno del país de "hacer trampas" y decirle a los japoneses que las personas desplazadas "están empecinadas en que no se recupere su tierra" porque "no quieren volver a sus casas", y cree que el mensaje responde a una intención de volver a poner en marcha los 54 reactores nucleares que el país paralizó tras el desastre en Fukushima.
Al mismo tiempo, critica que se está "coaccionando" a las personas desplazadas para quitarles las ayudas y forzarles a volver a sus casas. "Para las primeras reclamaciones les mandaron un formulario de 60 páginas para rellenar y unas instrucciones para rellenarlo de 160 páginas. Ese es el panorama para pedir ayudar --ha explicado--. Si encima te las retiran, te ves en una coacción".
De hecho ha señalado que el relator de Derechos Humanos ha denunciado que el tratamiento que el Gobierno japonés está dando a los desplazados "va en contra de los Derechos Humanos". "Tú no puedes coaccionar a la gente para que no elija la salud o el nivel de salubridad que necesita para su vida", ha reivindicado.
Montón ha explicado que la idea del proceso de descontaminación que está llevando a cabo el Gobierno consiste en tratar de retirar la contaminación de las zonas de acceso restringido (hay una zona en la que no se permite pernoctar y otra de acceso prohibido) hasta llegar a los niveles que se han marcado como objetivo.
"Una vez se alcancen esos niveles sobre el papel la gente puede volver a sus casas y dejan de recibir las ayudas que ahora mismo están recibiendo", ha indicado.
Sin embargo ha criticado que los objetivos que se ha marcado el Gobierno "están muy por encima de los estándares internacionales" y que, pese al trabajo de descontaminación que se está llevando a cabo, "no se consiguen". "Hemos estado allí hace dos días y en ningún caso en las zonas ya limpiadas por el Gobierno los niveles estaban por debajo de los objetivos, estaban al doble o diez o veinte veces más".
LOS NIVELES DE RADIACIÓN NO SE CUMPLEN
"El nivel objetivo del Gobierno japonés es 0,23 microsievert por hora. Está muy por encima de los estándares internacionales, y ese 0,23 no te lo encuentras nunca. Nunca. Te encuentras 2 o 3 microsieverts, diez o veinte veces más", ha asegurado la activista.
Según ha explicado Montón, los estándares del Comité de Protección Radiológica de la ONU marcan que ningún ciudadano del mundo debe estar a más de 1 milisievert al año. "No es que más allá de ahí nos pase nada sino que se entiende que cuanta menos radiación se reciba, mejor", ha señalado.
En casos excepcionales, como cuando se está produciendo un accidente, la OIEA admite que el nivel de radiación se eleve a veinte milisievert por año "por un tiempo limitado" para realizar las operaciones necesarias solucionar la situación, nivel que también se emplea como criterio del "cupo máximo" de radiación que puede recibir el trabajador de una central nuclear.
"El Gobierno de Japón ha dicho: 'Cómo estamos en una situación en la que vamos a arreglar el accidente, no tenemos plazos y puede que nos dure 30 años, durante ese tiempo permitimos que la dosis sea de veinte'. Están asumiendo que durante no se sabe cuanto tiempo para los ciudadanos y niños de esas zonas es seguro estar a 20 milisievert al año", denuncia la activista.
El cálculo que ha hecho Japón, según ha explicado la responsable de energía nuclear de Greenpeace, es que si una persona solamente sale de su casa ocho horas al día y se reduce la radiactividad a 0,23 microsievert por hora no se reciben más de 20 milisievert al año. "Y ese objetivo no se da en ningún caso", ha asegurado.
Además, ha asegurado que este cálculo presupone que los niveles de radiación en el interior de las viviendas están acordes a los niveles recomendados por el Comité de Protección Radiológica de la ONU. "Yo he estado dentro de las casas y no está por debajo de esos niveles. Es un despropósito", ha asegurado.
DUDAS SOBRE EL PROCEDIMIENTO DE DESCONTAMINACIÓN
La activista española que ha participado en la expedición de Greenpeace ha explicado que el proceso de descontaminación consiste en buena parte en retirar tierra contaminada alrededor de las viviendas (veinte metros a la redonda de cada casa) y de las cunetas. Hasta el momento, según ha indicado, se han rellenado más de nueve millones de bolsas con una capacidad de un metro cúbico cada una de ellas que se han ido apilando en un total de 114.000 lugares, muchos de ellos explanadas en zonas de monte.
"Las bolsas tienen una vida de tres años y ya ha habido casos de niños jugando alrededor o que una riada o un tifón se las ha llevado. Es un proceso extremadamente complicado, es imposible descontaminar o limpiar", ha lamentado.
Además, ha indicado que la mayor parte de la contaminación radiactiva ha ido a parar al mar, no solamente durante los primeros días sino también en la actualidad, por el agua contaminada que se vierte al mar y las partículas radiactivas que arrastra el ciclo del agua. De hecho, la expedición organizada por Greenpeace, además de comprobar la situación del terreno cinco años después del accidente nuclear, era específicamente llevar a cabo estudios de radiactividad y de las consecuencias del desastre en el medio marino. El estudio no ha concluido todavía, según ha señalado.
En todo caso, tanto la activista como el director de Greenpeace en España, Mario Rodríguez, han hecho hincapié en que las conclusiones del accidente de Fukushima "evidencian que la energía nuclear es una energía peligrosa de la que hay que prescindir" y han señalado que en Japón "no ha habido cortes de luz" durante los últimos años, pese a la desconexión de sus reactores.
"La contaminación radiactiva no tiene solución ni con accidentes ni sin accidentes. Los residuos nucleares son residuos para siempre", han insistido.