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Greenpeace denuncia que un sarcófago que cubre el cuarto del reactor está lleno de agujeros

Vista general de la planta nuclear de Chernóbil, Ucrania. EFE/Archivotelecinco.es
Greenpeace denunció hoy que el sarcófago que cubre el cuarto reactor de la central nuclear ucraniana de Chernóbil, escenario en 1986 de la mayor catástrofe atómica de la historia, está "lleno de agujeros".
"El actual sarcófago está lleno de agujeros. Ya no cumple con sus funciones", aseguró Vladímir Chuprov, jefe de la sección rusa de energía de Greenpeace, a la agencia Interfax.
Chuprov advirtió que "a través de las grietas y agujeros puede haber escapes radiactivos".
"El plazo de vida del sarcófago expiró hace tres años. Ahora se está hablando de su reparación. Si no se coloca un nuevo sarcófago pronto, las secuelas pueden ser de cualquier clase", subrayó.
El activista recordó que el consorcio internacional creado para solventar el problema que representa Chernóbil ha recaudado ya miles de millones de euros para colocar el nuevo sarcófago, pero las autoridades ucranianas aún no han puesto en marcha las obras.
Al respecto, el ministerio de Situaciones de Emergencia de Ucrania informó ayer de que "en las últimos tiempos no se han producido averías con vertidos de sustancias químicas en la zona".
Las autoridades ucranianas permitieron el pasado año con ocasión del 22 aniversario de la catástrofe las primeras visitas de antiguos habitantes a la "zona de exclusión" de 30 kilómetros en torno a la planta.
La administración de la central explicó que las visitas de los habitantes, que fueron evacuados de esa zona tras la catástrofe, son ahora posibles gracias a las actividades de desactivación y a las medidas de seguridad tomadas en los últimos años.
El reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil fue escenario de una cadena de explosiones en la madrugada del 26 de abril de 1986, aunque las autoridades soviéticas ocultaron la tragedia a la población durante dos días.
La central, cuya avería fue provocada por una conjunción de errores humanos, técnicos y de construcción, esparció hasta 200 toneladas de material fusible con una radiactividad de 50 millones curies, equivalente a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima.
Las autoridades ucranianas se proponen desactivar por completo la planta y el territorio adyacente para el año 2018, y "enterrar para siempre" las 200 toneladas de combustible nuclear que aún está almacenado bajo el reactor accidentado.
El consorcio francés Novarka firmó un contrato con las autoridades ucranianas para construir un segundo sarcófago sobre el cuarto reactor y se comprometió a garantizar la seguridad de la central, a los trabajadores de la misma, el entorno natural y la población circundante durante los próximos 100 años.
El actual sarcófago que cubre el reactor ya presentaba grietas y registraba fugas radiactivas, por lo que la compañía estatal rusa Atomspetsstroy efectuó en 2008 unas obras de modernización que garantizarán su seguridad durante 15 años, suficientes para erigir el segundo molde de hormigón.
El nuevo sarcófago, que cubrirá al actual de acero y hormigón, será un cubo con una longitud de 257 metros, una anchura de 150 y una altura de 108 metros.