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La Guardia Civil interviene 300 kilos de atún rojo que no cumplía las condiciones sanitarias en un almacén clandestino

La Guardia Civil ha desmantelado un almacén, situado en el polígono industrial El Viso de Málaga capital, en el que se manipulaban atunes rojos de dudosa procedencia que posteriormente eran despiezados y comercializados. Así, se han intervenido 300 kilos de este pescado "carente de documentos y etiquetado y sin cumplir las condiciones higiénico-sanitarias exigidas".
La operación se inició el pasado mes de agosto y ha permitido determinar qué personas se dedicaban a la manipulación de esta especie, que se llevaba a cabo en un local clandestino carente de las condiciones higiénico-sanitarias exigidas. Se intervino en el almacén 11 especímenes de atún rojo, ocho de ellos despiezados, según han informado desde el instituto armado.
El 'modus operandi' consistía en la recepción de atunes rojos de dudosa procedencia, ya que no pudieron demostrar su legal adquisición. Los atunes eran despiezados de madrugada en el interior de una nave y, posteriormente, "los transportaban hacia uno de los puestos de pescadería de Mercamálaga, careciendo de los correspondientes documentos y etiquetado".
Durante el operativo, en el mismo lugar, se localizó un camión sospechoso y se observó que su conductor, en connivencia con los vendedores de atún, intentó ocultar en el interior de la nave al percatarse de la presencia policial. Una vez interceptado el mismo, el responsable de la mercancía intentó darse a la fuga haciendo caso omiso a las indicaciones de los agentes.
Esto derivó en un seguimiento por las calles del polígono hasta llegar a interceptarlo. Se comprobó que en el camión se transportaban 2.500 kilos de pulpo fresco, siendo 1.700 kilos de talla inferior a la reglamentaria, siendo el mínimo exigido de un kilogramo, según han manifestado desde la Guardia Civil a través de un comunicado.
Los agentes intervinieron los productos y precintaron la nave, estableciéndose al día siguiente un protocolo en el que participaron el Servicio de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Málaga e Inspección Pesquera de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, que determinaron el decomiso de la totalidad de los productos pesqueros y el cierre cautelar del establecimiento.
Se instruyeron las correspondientes diligencias por la comisión de una infracción penal por desobediencia y numerosas infracciones administrativas en materia sanitaria y pesca marítima, según han apuntado.