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Hermosillo entierra a los niños que perecieron quemados en medio del dolor

Imagen de este domingo del presidente de México, Felipe Calderón (d), mientras conversa con uno de los 23 niños hospitalizados en Hermosillo, a consecuencia del incendio en la guardería. EFEtelecinco.es
La tristeza se ha adueñado de Hermosillo, la capital del estado mexicano de Sonora, donde el pasado viernes un incendio que se declaró en una guardería dejó 41 niños muertos y causó la mayor tragedia que recuerdan sus habitantes, que empezaron a enterrar hoy a los menores entre muestras de dolor y de solidaridad.
Las capillas ardientes instaladas en las cuatro funerarias de la ciudad fueron escenario este fin de semana de las muestras de dolor y angustia de los padres de los pequeños fallecidos, la mayoría de ellos por inhalación de humo.
El dolor de los familiares se ha extendido a los 700.000 habitantes de esta ciudad industrial, situada a 270 kilómetros de la frontera con Estados Unidos y a 2.000 de la capital mexicana.
Pero en estos momentos difíciles también surgen testimonios de valentía y solidaridad como el de Roberto Bustamante, un hombre de 40 años que fue el primero en acudir al escuchar los gritos de auxilio de las cuidadoras de la guardería "ABC", cuando el pasado viernes se declaró el incendio mientras los niños dormían la siesta.
Roberto rompió con un mazo una de las paredes de la nave industrial que funcionaba como guardería, porque las salidas de emergencia y el acceso principal estaban bloqueados.
Poco después llegó Francisco Manuel López, un joven que, en medio del caos y la confusión, no dudó en estrellar su camioneta contra los muros de guardería hasta conseguir abrir dos boquetes por los que se colaron los equipos de rescate.
"Se escuchaban gritos, llantos, gente desesperada buscando a su hijos", relató el joven.
Los taxistas de la ciudad han puesto sus vehículos a disposición de los familiares de las víctimas desde el mismo día de la tragedia y han anunciado que mantendrán este servicio gratuito "todo el tiempo que haga falta".
El Ayuntamiento decretó tres días de duelo y colocó la bandera a media asta y un gran lazo negro en el escudo municipal en memoria de los menores fallecidos, y todos en la ciudad decidieron suspender los actos festivos, como "La taquiza más grande del mundo" que se iba a celebrar este domingo para promocionar el consumo de carne de cerdo.
Otros aprovecharon las convocatorias para organizar grupos de voluntarios que repartieron ropa, comida y colchones a los familiares que esperaban a las puertas de los hospitales para conocer la evolución de los niños.
El Papa Benedicto XVI expresó su "profunda pena" por la muerte de los 41 niños en la guardería de Hermosillo, y envió su pésame a las familias y el deseo de una rápida recuperación de los heridos "en el lamentable percance", mediante un telegrama enviado al arzobispo de Hermosillo, José Macías.
"El amor es más fuerte que la muerte, los niños y niñas a quien hoy lloramos nos invitan a creer en este amor y en esta vida", señaló, por su parte, el arzobispo durante la misa celebrada este domingo en memoria de las víctimas de la tragedia.
En Ciudad de México, el cardenal Norberto Rivera lamentó lo sucedido y pidió a las autoridades que tomen medidas para reforzar la seguridad en las guarderías.
"No sabemos que sea, esperemos que haya sido un accidente, pero pedimos por las personas que están dolidas por este acontecimiento", dijo el cardenal.
Según el último balance oficial, el número de fallecidos asciende a 41 y además hay 26 hospitalizados (22 niños y 4 adultos).
Entre los menores heridos, hay 11 que se encuentran en estado "sumamente grave" y otros 11 que han sido estabilizados y trasladados a hospitales de México y Estados Unidos especializados en la atención a niños quemados.