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Historia de una bombilla de bajo consumo: el reciclaje que no llega

Las bombillas de bajo consumo gastan entre cinco y diez veces menos energía que las incandescentes y duran más tiempo. Con estas ventajas, productores y gobiernos (el de España tiene en marcha una campaña de reparto gratuito) han vendido sus bondades. Y aunque sus beneficios son indiscutibles, las bombillas tienen su contrapartida. Su mecanismo lleva mercurio, una sustancia tóxica y altamente contaminante de la que hay que deshacerse adecuadamente.
¿Cómo deshacerse la bombilla de bajo consumo?
Para evitar daños al medio ambiente y a la salud de las personas es imprescindible un adecuado reciclaje de las bombillas de bajo consumo. La Directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos de 2005 obliga a los productores a hacerse cargo de la recuperación de las bombillas desechadas, aunque "la realidad es que no hay sitio donde llevar las bombillas", asegura Leticia Bacelga, coordinadora del área de recursos de Ecologistas en Acción.
La Asociación para el reciclaje de lámparas (Ambilamp) asegura, en cambio, que en toda España hay 700 'puntos limpios' y 1.300 establecimientos donde dejar las bombillas de bajo consumo. De ahí parten a una de las cuatro plantas de reciclaje que hay en Bilbao, Barcelona, Sevilla y Valencia.
En cambio, desde Ecologistas en acción aseguran que los pequeños comerciantes no suelen recoger las bombillas, argumentando falta de espacios, y que no todos los 'puntos limpios' funcionan bien, ni cumplen adecuadamente la normativa de seguridad para evitar el escape del mercurio. No obstante, el consumidor doméstico sigue pagando unos 30 céntimos más por cada bombilla para sufragar los gastos de reciclaje.
Ambilamp asegura que está desarrollando su red para llegar a los comercios más pequeños. En este sentido la comunidad catalana en pionera. Sobre el funcionamiento y conservación de los 'puntos limpios' explica que es responsabilidad de los ayuntamientos
Daños cerebrales y retraso intelectual
Las bombillas de bajo consumo contienen entre uno y cinco miligramos de mercurio en vapor -600 veces menos que los antiguos termómetros. Los ecologistas alertan de los daños que esta sustancia tóxica puede causar en la salud de las personas y en el medio ambiente si no hay un reciclaje correcto.
El vapor de mercurio viaja kilómetros en la atmósfera y aunque normalmente se concentra en las zonas polares, es también especialmente dañino en los entornos acuáticos y marinos, explica Leticia Bacelga. "Los peces se lo tragan y se acumula en la cadena atrófica", añade.
La ecologista asegura que la acumulación de mercurio en el hombre -esta sustancia "se almacena, nunca desaparece"- causa enfermedades. "Insomnio, somnolencia, pérdida de equilibrio, falta de concentración, trastorno en los riñones..." son algunos de los problemas de salud que pueden aparecer. Problemas que se acentúa en niños menores de 15 años que aún tienen su cerebro en formación porque (puntualiza Bacelga) "el mercurio puede provocarle retrasos intelectuales y trastornos en el habla". EBP