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Hospital Nacional de Parapléjicos apela a la prudencia de los bañistas para prevenir traumatismos graves

El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo ha registrado en lo que va de verano tres ingresos como consecuencia de una tetraplejia producida por una mala zambullida, según el balance provisional del centro de referencia nacional en el tratamiento de lesiones medulares que gestiona el Gobierno de Castilla-La Mancha.
El perfil general de los afectados por este tipo de lesión medular es el de un joven varón de edad inferior a treinta años con un traumatismo a nivel de vértebras cervicales, lo que significa una tetraplejia que, si es completa, impide la movilidad en extremidades superiores e inferiores, entre otras nefastas consecuencias, ha informado la Junta en nota de prensa.
En los casos registrados este verano, se trata de varones, con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años, procedentes de distintas localidades de España, y que presentan una lesión medular en la zona cervical.
PRUDENCIA, SENTIDO COMÚN Y REDES SOCIALES
La prudencia es la mejor arma para prevenir este tipo de lesión medular de enorme coste social y familiar, una realidad ante la que profesionales del centro han lanzado la campaña de prevención con el eslogan "Ten prudencia, no vayas de cabeza" que, junto a otros consejos, completan un cartel de libre uso para las piscinas públicas y privadas y de cualquier zona de baño de España.
El cartel se puede encontrar e imprimir en alta calidad en la web del centro www.infomedula.org. Además, este año se están usando las redes sociales como herramienta de divulgación de los mensajes, a lo que se ha unido el apoyo y complicidad de ayuntamientos, gestores de piscinas municipales y de comunidades de vecinos, playas y zonas de baño que se suman a la divulgación de estos mensajes preventivos.
Médicos rehabilitadores del Hospital Nacional de Parapléjicos insisten en la importancia de conocer la profundidad de una piscina, un río o el mar sobre todo en relación con la altura desde la que uno se lanza. En todo caso, el bañista ha de zambullirse con los brazos situados en prolongación del cuerpo, protegiendo así el cuello y la cabeza.
Si el agua está turbia y no hay visibilidad, conviene inspeccionar previamente la zona para comprobar su profundidad y que no haya elementos sumergidos como rocas, árboles u otros objetos contra los que se puede impactar.
En lugares como ríos, lagos, playas o embalses los niveles del agua pueden variar de un día para otro por las mareas, aperturas o cierres de compuertas, por lo que es conveniente comprobar siempre la profundidad.
Otra de las recomendaciones de los profesionales consiste en no saltar de cabeza desde demasiada altura, ya que una mala técnica de entrada puede causarnos lesiones tan solo golpeándonos con el agua.
En el mar, si el bañista se lanza de cabeza contra las olas, debe comprobar que la profundidad después de la ola es suficiente. En cualquier caso, sólo es aconsejable zambullirse cuando la seguridad sea completa.
Por otra parte, en caso de que se produzca un accidente, y ante la necesidad de la recogida y manipulación de la víctima, es muy importante inmovilizar el cuello, evitar movimientos de la columna y avisar a un profesional para realizar el traslado. En ningún caso se debe transportar al lesionado en un vehículo utilitario.