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El Hospital Quirónsalud de Madrid implanta en un año y medio más de una decena de implantes cocleares

La Unidad de Implantes Cocleares del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid ha implantado en un año y medio más de una decena de implantes cocleares, un dispositivo que permite a las personas con sordera severa y profunda "algo tan parecido" como volver a oír.
Este dispositivo es capaz de sustituir la estimulación de las células ciliadas de la cóclea que ocurre en la audición normal, por señales eléctricas que estimulan las fibras nerviosas del nervio auditivo, para permitir el reconocimiento del habla.
"El implante consta de dos partes: un dispositivo que se implanta quirúrgicamente dentro del hueso temporal donde se aloja el oído, del que sale una guía de electrodos que se introducen en la cóclea (oído interno). La segunda es el dispositivo externo o procesador de sonido donde se recibe la información auditiva y se transforma en una señal eléctrica", ha explicado el responsable de la unidad, Luis Lassaletta Atienza.
La unidad ha conseguido implantar tantos implantes gracias al trabajo conjunto de especialistas en otorrinolaringología entrenados en el diagnóstico y en la colocación de implantes; neurólogos especializados que descartan otro tipo de patologías asociadas; audiólogos que realizan las evaluaciones audiológicas y el seguimiento auditivo del paciente; técnicos especialistas en la programación de implantes; así como logopedas y rehabilitadores que ayudan al implantado a desarrollar el lenguaje oral a través de la audición con el fin de lograr una óptima integración a nivel social, escolar y laboral.
INDICADOS EN PERSONAS CASI O COMPLETAMENTE SORDAS
Ahora bien, los implantes cocleares están indicados en casos de personas completamente sordas o con muchas dificultades auditivas que no obtienen suficiente beneficio de los audífonos convencionales. "Los niños que nacen con una hipoacusia (sordera) y que, por tanto, no desarrollan el lenguaje, porque no han adquirido las habilidades auditivas necesarias al no poder escuchar; y niños y adultos que desarrollan una hipoacusia (sordos) cuando ya habían adquirido el lenguaje", ha detallado Lassaletta.
Asimismo, en los niños que nacen sordos, lo más adecuado es que sean implantados lo antes posible, siempre y cuando se esté seguros de que el bebé sufre una sordera profunda. "Existe margen hasta los dos años para obtener buenos resultados. Cuanto antes se haga, los beneficios de la implantación aparecen antes", ha zanjado el doctor.