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El IGME evaluará el riesgo de tsunami en República Dominicana en el marco de la cooperación internacional

El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la Universidad de Málaga participarán en un proyecto de cooperación internacional para evaluar el riesgo de tsunami en República Dominicana.
El proyecto 'Acciones para salvar vidas: preparación para el desastre sísmico y el riesgo de tsunami en la República Dominicana' está financiado por el departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea.
La iniciativa está dirigida por Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y cuenta con la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y decenas de investigadores europeos.
En concreto, el IGME, el Servicio Geológico Nacional Dominicano y el grupo de investigación EDANYA de la Universidad de Málaga, evaluará el alcance de los tsunamis en una parte de la costa Sur y valorará la vulnerabilidad de las infraestructuras ante este impacto.
Según el IGME, estudiar los riesgos naturales es una "tarea imprescindible" de cualquier estado o asociación de estados para poder dotarse de las herramientas e instrumentos necesarios para poder hacerles frente.
De este modo, ha explicado que las medidas de mitigación o prevención que se pueden implementar para evitar catástrofes pueden ser de dos tipos: las estructurales (que implican construcciones u obras materializadas sobre el terreno) y las no estructurales (que implican desde elementos financieros como los seguros, hasta los planes de protección civil, la legislación o la formación).
El IGME destaca que tan solo el hecho de saber si se vive o no en una zona de posible alcance de tsunami puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. En el caso de Santo Domingo, algunos barrios podrían verse afectados por un tsunami tan sólo 15 minutos después de un terremoto tsunamigénico.
De este modo, señala que ese tiempo podría ser suficiente para una auto-evacuación si la información generada por los organismos científicos alcanzara al menos uno de sus múltiples propósitos y posibles usos.
En la última década, la ECHO ha invertido más de 22 millones de euros en acciones humanitarias en aquél país, de los cuales algo más de cuatro millones de euros se liberaron en 2015 en distintos programas y proyectos.
El IGME, que lleva desarrollando programas fundamentales de cartografía geológica y geotemática en la República Dominicana desde hace más de veinte años (programas SYSMIN I y SYSMIN II), participa ahora en los programas de la ECHO explotando el conocimiento generado entonces y aprovechando sus capacidades actuales para evitar víctimas humanas en caso de desastre.
El estudio de tsunamis liderado por el IGME del proyecto "Acciones para salvar vidas: preparación para el desastre sísmico y el riesgo de tsunami en la República Dominicana", ha comenzado con una reunión celebrada los días 6 y 7 de mayo, organizada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Comisión Intergubernamental Oceanográfica de la UNESCO (IOC), con la coordinación de PNUD y la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP).
En esta reunión un comité internacional de 24 expertos ha discutido las fuentes tsunamigénicas más importantes del Caribe afectando a la isla de La Española y se han realizado por primera vez en la historia en este tipo de encuentros, simulaciones de propagación de tsunamis en tiempo real, ejecutando en la Universidad de Málaga los algoritmos con los parámetros que se discutían en la reunión y visualizando los resultados en Santo Domingo.
En España, de momento, se desconoce el alcance económico de las pérdidas en caso de tsunami, pero ya se está trabajando para realizar los estudios correspondientes desde distintos organismos del estado, incluyendo el IGME desde su oficina en Santiago de Compostela.
Por otro lado, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias de Estados Unidos (FEMA por sus siglas en inglés) atribuye una ratio de cuatro dólares de beneficio por cada dólar invertido en prevención, y es la más pesimista de las estimaciones en cuanto a retorno económico. Siguiendo este esquema, en la República Dominicana se podrían haber ahorrado ya más de cien millones de euros en los últimos diez años.
No obstante, las pérdidas económicas cuando sobreviene un evento, como ha demostrado el reciente terremoto de Ecuador de abril de 2016 suelen ser muy superiores a esta cifra.
ECUADOR, PÉRDIDAS POR 880 MILLONES
Según el USGS se estima que las pérdidas económicas en Ecuador pueden alcanzar los mil millones de dólares americanos --unos 880 millones de euros--, diez veces menos de lo que se estima que costó el terremoto de Nepal de 2011, cuarenta veces menos de la estimación del terremoto de Nueva Zelanda de 2011, y casi cuatrocientas veces menos que el terremoto y tsunami de Japón de 2011, cuya cifra superó los 360 mil millones de dólares.
Por muy grandes que parezcan estas cifras económicas, el impacto en la sociedad es muy diferente de unos países a otros, pues los índices de bienes asegurados oscilan desde el 0% (como señala la compañía Munich Re en su informe de 2016 para el caso del tifón Mujigae de 2015, afectando a China y Filipinas) hasta el 75% o más.
En el estudio realizado por el IGME y el Consorcio de Compensación de Seguros, se ha calculado que el coste económico de una erupción en Tenerife superaría los cinco mil millones de euros, de los cuales, más de mil millones de euros no estarían asegurados.
Además de las pérdidas económicas, que pueden afectar a la población durante generaciones si no se dispone de las herramientas financieras adecuadas, los desastres naturales van acompañados de incontables víctimas humanas.