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La Iglesia puede ayudar a combatir el tráfico de personas dando apoyo y confianza, según el arzobispo de Westminster

Uno de los promotores de la Conferencia Internacional 'Combatir el tráfico de seres humanos: colaboración entre la Iglesia y las fuerzas del orden', el cardenal arzobispo de Westminster, Vincent Gerhard Nichols, ha explicado que la principal aportación de la Iglesia para ayudar a la Policía a combatir esta lacra "consiste en la capacidad de generar confianza en las víctimas del tráfico humano, que se sientan apoyadas".
"No son libres, son esclavos", ha denunciado Gerhard Nichols tras la Conferencia, que se ha celebrado en el Vaticano y en la que han participado autoridades policiales de 20 países para promover el trabajo conjunto entre religiosos y Policía para luchar contra el tráfico de personas.
Además, ha remarcado que esta es una iniciativa de éxito porque ofrece "la posibilidad de intercambiar información y conocimiento, y también de trabajar juntos".
La religiosa española de la congregación de las Adoratrices, Aurelia Agredano, ha denunciado que la realidad que viven esas mujeres es "fruto de una sociedad enferma" y ha explicado que son las propias mujeres víctimas de trata las que les llevan a "responder con emergencia a esa situación".
Además, ha apuntado que lo mejor del encuentro ha sido "el trabajo en red y la colaboración entre todos". A su juicio, se ha dado un paso más para "construir una sociedad humana y que cada uno se sensibilice".
El encuentro, que se ha celebrado en la Casina Pío IV, sede de la Pontificia Academia de las Ciencias, ha concluido este jueves con la audiencia del Papa Francisco a los participantes.
Hace unas semanas, representantes de las principales confesiones religiosas, entre ellos, el Papa Francisco, firmaron un acuerdo para erradicar la "esclavitud moderna" y la trata de seres humanos en el mundo antes de 2020 mediante el nacimiento de la Red mundial para la Libertad (Global Freedom Network).