Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El nuevo rector de los Ingenieros de Montes pide "menos helicópteros" y más inversión en salud forestal

Aboga por usar las quemas controladas periódicas para evitar la acumulación de combustible y sanear los bosques y emplear el "contrafuego" contra "incendios desbocados"
Aboga por usar las quemas controladas periódicas para evitar la acumulación de combustible y sanear los bosques
y emplear el "contrafuego" contra "incendios desbocados"
El nuevo rector del Colegio de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas, ha revindicado la necesidad de apostar por la "salud" de los montes y por las quemas estratégicas controladas para sanear los bosques y evitar la acumulación de combustible, en lugar de dedicar los recursos a "llenar el cielo de aviones y helicópteros" cuando se produce un incendio.
"Cuando hay un incendio parece que se trata de poner cuantos más aviones mejor, que no vuelan de noche, cuando el único momento bueno para apagar el fuego es de noche. Y si hay un viento constante tampoco pueden volar y son carísimos. Las primeras dos horas de incendio son valiosísimos pero luego parece que lo que se hace es llenar el cielo de aviones para que se vea que se han puesto todos los medios", ha manifestado durante una reunión con los medios de comunicación, un día después de acceder al cargo de rector.
Según Rojas, el sistema de detección de incendios y de respuesta en la mayor parte de España es bueno y "se ha avanzado muchísimo", pero en el apartado de prevención "existe una visión muy cartesiana y muy fragmentada que se centra en los caminos forestales y en las balsas de agua". "Está muy bien y es muy importante pero lo que no se mete en a ecuación es el estado de los montes", ha lamentado.
EXPLOTAR LA BIOECONOMÍA
En este sentido, ha abogado por un modelo que "rentabilice" los bosques para la producción bioenergética, de bio y la industria maderera local de cada zona, de modo que el mantenimiento "cubra costes" y no suponga una mayor carga fiscal. Según ha explicado, buena parte del problema actual de los bosques españoles reside en el "estado de abandono" en que se encuentran y que ha provocado una acumulación de combustible que agrava los incendios cuando estos se producen.
De hecho, ha lamentado que la mayor inversión forestal en el país se realizó durante la dictadura para reforestar el territorio y que, ahora, en España "se corta un 40% de lo que crece" cuando el nivel de sostenibilidad se sitúa "entre el 80% y el 100%".
"Hay que aprovechar la ola de la bioeconomía en la que el sector forestal es clave. Ahora que hay demanda de bioenergía y otros productos de la madera, hay que aprovechar para hacer bosques menos combustibles, que prácticamente no consumen agua y en los que, cuando están bien gestionados, los incendios pasan por debajo y al bosque le hacen cosquillas y en los que hay más pasto para la fauna. Si no nos pasamos, no hay ninguna contraindicación", ha subrayado.
QUEMAS CONTROLADAS Y CONTRAFUEGOS
Por otra parte, desde el punto de vista de la prevención, ha hecho hincapié en que la mayor parte de los incendios en España se producen por negligencias y, particularmente, por la práctica de quemas controladas que está culturalmente arraigada en algunas zonas, particularmente en Galicia y el noroeste de Castilla y León.
Para el nuevo rector, parte del problema consiste en que estas prácticas las realizan muchas veces personas mayores que todavía mantienen estas costumbres y que, por edad, por número de personas que quedan para controlar el fuego y por el riesgo de ser vistos y multados, pierden el control del fuego. En este sentido, además de la necesidad de implicar a la población local en la ordenación del territorio y la planificación forestal, ha puesto de relieve el caso de Cataluña, donde en algunas zonas la administración se ha hecho cargo de las quemas controladas para garantizar que se realizan en condiciones de seguridad. "Ahí hay mucha quema para la ganadería y lo que se ha hecho es decir, en lugar de que quemen ellos quemar nosotros y hacerlo de forma controlada", ha explicado.
De hecho, ha señalado que la quema estratégica de partes del terreno en épocas "no críticas" contribuye a evitar que, si se produce un incendio, adquiera dimensiones incontrolables. "Es un fenómeno ecológico e igual que tú vacunas con el mismo producto que te podría matar, a lo mejor hay que dejar de ver el fuego como un gran enemigo y darle la vuelta a la situación y utilizar el fuego como aliado, igual que hacían los aborígenes americanos", ha apuntado.
En este sentido, ha señalado que, dada la edad actual de los bosques españoles y su estado de mantenimiento "no se puede seguir usando las misma técnicas de extinción que en los 70" cuando parte de la superficie forestal era más joven y había una menor acumulación de combustible.
Por ello, ha abogado por un mayor "pragmatismo" y comenzar a valorar la utilización de la técnica del "contrafuego" que consiste en provocar un fuego controlado y dirigido estratégicamente contra el incendio para que, cuando llegue, no quede combustible por quemar y tenga que apagarse.
Según ha explicado, esta técnica se utiliza únicamente en algunas comunidades autónomas y se valora "solamente en situaciones extremas y cuando no queda otra opción", mientras se prefiere "invertir tanto en aviones y helicópteros para tranquilizar conciencias", cuando su efectividad después de las dos primeras horas del incendio se limita a "hacerle cosquillas al fuego".
Aún así, ha reconocido que esta estrategia está especialmente indicada para zonas de difícil acceso, mientras que en otras, como Galicia, donde no hay muchas zonas remotas es más conveniente emplear otras técnicas. "En Galicia no sería extrapolable el modelo de fuego contra el fuego que se utiliza en Cataluña", ha subrayado.
HIPERFRAGMENTACIÓN DE LA PROPIEDAD
Eduardo Rojas se ha mostrado convencido de que parte de la dificultad del mantenimiento de los bosques (y de la acumulación de combustible), además de la falta de recursos públicos y privados que se destinen a esta tarea, consiste en la hiperfragmentación de las propiedades que provoca que en muchos terrenos sea "muy complicado" establecer un plan técnico de mantenimiento por tratarse de áreas muy pequeñas, pese a la obligación que establece la Ley de Montes. "Galicia es una zona súper productiva pero la propiedad en la cornisa cantábrica está hiperfragmentada y esa es su espada de Damocles. Eso lleva al abandono", ha asegurado.