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Los Jesuítas abren Casa San Ignacio, el "motor" de su actividad social en Madrid y el "corazón" de su labor en Ventilla

Los Jesuítas han presentado oficialmente este miércoles en Madrid la nueva Casa San Ignacio, un espacio de 1.800 metros cuadrados reformado por una de sus empresas de inserción a lo largo de los dos últimos años que se configura como una 'corrala' donde por primera vez, comparten sede todas las instituciones y entidades sociales de la Compañía de Jesús en Madrid en convivencia con la intervención directa que desde hace 20 años vienen desempeñando en el barrio de La Ventilla.
La Casa, situada entre el centro de atención a inmigrantes de Pueblos Unidos y el colegio Padre Piquer (ambos de los Jesuítas), es fruto de la unión de tres edificios donde se venían desempeñando distintas actividades sociales y que ahora tienen continuidad gracias a amplios espacios comunes donde tanto los trabajadores de este espacio, unas treinta personas como quienes participan en cualquiera de sus iniciativas, vecinos o no, encuentran un sitio que compartir.
"La corrala madrileña inspira el trabajo de esta casa. La filosofía interna del edificio es que los lugares de trabajo --como donde tiene nuevo despacho la ONG Entreculturas-- son pequeños, pero hay mucho espacio común para todos, reuniones, salas...", explica el director de Casa San Ignacio, el jesuíta Higinio Pi.
De hecho, la obra de remodelación se articuló en torno a la premisa de que "nada es para nada y todo es para todos" por lo que los espacios comunes que se articulan en la construcción no tienen una finalidad expresa, son "absolutamente flexibles" a cualquier uso que se les quiera dar: una exposición, una reunión de vecinos, una clase de 'zumba', un encuentro de 'break dance', una conferencia magistral o un curso de formación pueden sucederse entre las mismas cuatro paredes.
El objetivo principal es, en palabras de Pi, "promover conjuntamente procesos de inclusión y mayor dignidad a las personas más vulnerables", estén dentro o fuera del barrio, pero las ventajas son múltiples. Reconoce que se gana en sostenibilidad al reunir la gestión de todas las entidades y programas sociales de los Jesuítas en Madrid en una misma sede física y también en coordinación y eficiencia, porque "muchas veces uno no sabía qué estaba haciendo el otro y así, se crean nuevas sinergias".
MENORES, EMPLEO, REFLEXIÓN, COORDINACIÓN
Tres áreas verticales de trabajo vertebran la Casa San Ignacio, Menores y Familia, Laboral y Espacio de crecimiento personal y espiritual --cuenta con su propia capilla y espacios diseñados para la reflexión--, que conviven con otras tres áreas transversales: Formación, Voluntariado y Participación Local y Trabajo en Red.
En Menores y Familia se encuentra la "joya de la corona", la Casa de la Juventud, un centro de día de tres plantas donde niños del barrio, algunos del vecino Colegio Padre Piquer y otros del programa de menores de Pueblos Unidos, tienen un lugar al que ir al salir de clase para hacer deberes y jugar en compañía, algo fundamental en un barrio donde el fracaso escolar alcanza al 60% de los escolares.
"La Casa de la Juventud tiene un tinte de barrio, está muy en contacto con todos los recursos para menores de Ventilla y en el tema de derivaciones de personas desde otras entidades. Queremos ser en el barrio una referencia estable en el tiempo", explica la coordinadora de la Casa de la Juventud, Belén Baños, cuya labor abarca desde el apoyo escolar y ocio educativo hasta programas específicos para adolescencia.
En cuanto al ámbito laboral, la Casa acoge el nuevo Espacio Geranios, un área de co-working sencilla y acogedora dirigido a acoger iniciativas económicas con beneficios social "conectando personas, grupos, proyectos, recursos e información". Su tarifa, 65 euros al mes con posibilidad de beca, es de las más competitivas en la ciudad, y se destina a la sostenibilidad del espacio. Ya tienen media docena de 'co-workers' instalados y una treintena de puestos.
EMPRESAS DE INSERCIÓN
Además, la Casa es sede de la Empresa de Inserción Amoverse de reformas y mantenimiento, la misma que ha hecho la reforma del edificio y que es uno de los programas por los que apuesta la Compañía de Jesús ya que, como ha explicado su gerente, el jesuíta Paco Ángel, "el problema muchas veces es que aunque haya formación, no hay empleo", así que este tipo de empresas de inserción les proporcionan una pasarela de formación y experiencia laboral para incorporarse después al mercado.
El Proyecto Incorpora, un programa de intermediación laboral financiado por Obra Social "la Caixa" que gestiona desde el año pasado Fundación San Juan del Castillo, que también tiene sede en la Casa. Según ha explicado su coordinador, Félix Martín, sólo en 2015 atendió a 188 personas, gestionó más de un centenar de ofertas de trabajo y logró 80 inserciones laborales en 30 empresas distintas.
Conforme ha señalado Pi, hay "más habitantes" en esta casa-corrala social, donde los trabajadores tienen también dependencias más privadas, como una cocina compartida o un amplio comedor. Se trata de las delegaciones en Madrid de la ONG Entreculturas y de la radio educativa Radio Ecca y el proyecto de microcréditos RedGenera, gestionado por la mencionada Fundación San Juan del Castillo que también es la promotora del Centro Pueblos Unidos, de acogida e integración de migrantes.
La Casa San Ignacio se configura así como el "motor" de todas las actividades sociales de los Jesuítas en la ciudad Madrid y como "corazón" de su intervención directa en el barrio de la Ventilla, pero también como nuevo punto de referencia para todo el área social de la Compañía de Jesús en España, que trabaja en coordinación y cuenta con centros de este tipo en lugares como Bilbao (la Casa Arrupe), tal y como ha añadido el delegado del Sector Social de los Jesuitas en España, Alberto Ares.