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El ecólogo Juan Carlos Castilla recibe "orgulloso" el primer premio Margalef para Latinoamérica

El chileno apuesta por la zonificación de los mares como vía para una gestión sostenible
El ecólogo chileno Juan Carlos Castilla recibe este lunes el premio Ramon Margalef de ecología, otorgado por la Generalitat de Cataluña, "muy orgulloso" de convertirse en el primer latinoamericano que recibe este galardón.
En una entrevista con Europa Press, Castilla ha destacado que la rama de la ecología latinoamericana será distinguida así, "después de 40 años de lucha en términos desfavorecidos con el hemisferio norte", lo que supone un prestigio enorme para esta disciplina, ha defendido, tras ser elegido entre 18 candidaturas diferentes.
Castilla, cuyo primer éxito se produjo en Las Cruces (Chile) hace tres décadas al aunar las voluntades de científicos, pescadores nativos y administraciones para lograr la conservación de la costa y la explotación económica rentable sustentada en rigurosos estudios científicos, recibirá el premio de manos del presidente de la Generalitat, Artur Mas, en un acto que se oficiarán el Palau de la Generalitat.
El Ramon Margalef, dotado con 80.000 euros de premio, recae así en su séptima edición en un latinoamericano, tras distinguir la trayectoria de Paul K. Dayton en 2005, John H. Lawton en 2006, Harold A. Mooney en 2007, Daniel Pauly en 2008, Paul R. Ehrlich en 2009 y Simon A. Levin en 2010.
Castilla, nacido en 1940, se licenció en Química y Ciencias Naturales en la Pontificia Universidad Católica de Chile, se doctoró en Biología Marina en la Universidad de Gales (Gran Bretaña), cursó su postdoctorado en EE.UU. y está considerado como uno de los pioneros de la ecología marina sudamericana.
El experimento en Las Cruces, tras demostrar su viabilidad en cinco años con la eliminación de la presión pesquera y otorgar responsabilidades en la gestión sostenible a los nativos, se ha extendido a día de hoy a 1.100 kilómetros cuadrados del mar chileno, que sustentan a 25.000 pescadores divididos en 700 comunidades locales.
Castilla, al repasar su trayectoria, ha señalado que el gran salto de Las Cruces consistió en llevar la información a la práctica y solucionar la llamada "tragedia de los comunes", esto es, demostrar mediante la ciencia que la explotación controlada es viable económicamente y asegura el futuro a largo plazo.
El ecólogo chileno ha incidido en la importancia de tener en cuenta al hombre en la búsqueda de soluciones, ya que es un "error" no incluirlo en el devenir de los sistemas ecológicos, ha defendido, porque la presión que ejerce es real.
EXPORTAR EL MODELO
Castilla se ha mostrado reacio ante la posibilidad de exportar un modelo exitoso a los países del hemisferio norte, con una costa marina mucho más urbanizada y contaminada, si bien ha precisado que "algunas ideas centrales" se podrían trasladar.
Entre los principales obstáculos, el ecólogo ha destacado la importancia "excepcional" que juega el turismo --así como la presión que ejerce--, y el hecho mismo de que las comunidades pesqueras locales estén sobrepasadas por este fenómeno y hayan abandonado en gran medida los modos de vida tradicionales.
Asimismo, Castilla ha hecho hincapié en la importancia de tener mejores conocimientos científicos de las reservas marinas que ya existen, para determinar si ejercen todo el potencial para el que fueron creadas, y decretar así eventuales extensiones.
"Nunca pierdo la esperanza", ha resumido, antes de recetar la zonificación de los mares, especialmente de las primeras 200 millas en territorio de cada Estado, como medida para poner coto a la pesquería descontrolada, precisamente en un contexto en el que la tecnología permite ejercer un mayor control de los océanos.