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La Justicia belga concede la libertad condicional a la exmujer del pederasta Dutroux

El Tribunal de Casación de Bélgica ha avalado este martes la puesta en libertad bajo ciertas condiciones de Michelle Martin, exmujer y cómplice del pederasta Marc Dutroux tras haber cumplido 16 años entre rejas, la mitad de la pena que le fue impuesta en 2004.
El máximo tribunal del país ha respaldado así la decisión del Tribunal de Aplicación de Penas de Mons (suroeste de Bélgica), que el pasado 31 de julio aceptó con condiciones el plan de reinserción presentado por la defensa de Martin y que contempla que la exmujer de Dutroux sea acogida en un convento de Las Clarisas en la localidad valona de Namur. El fallo está también en consonancia con la opinión del fiscal general, Raymond Loop.
No era la primera vez que Michelle Martin --de 52 años y condenada a 30 años de prisión por ser cómplice de su entonces marido del secuestro, violación y asesinato de varias menores--, solicitaba la libertad condicional, pero la Justicia belga lo rechazó hasta en tres ocasiones. La más reciente, en 2011, se frustró cuando Francia se opuso a que la condenada se dirigiera a un convento de este país, tal y como planteó la defensa de Martin al juez.
Familiares de las niñas víctimas de Dutroux y Martin rechazan la puesta en libertad de esta y reclaman que cumpla íntegra la pena de 30 años que dictaminó la Justicia.
Martin sólo ha ahorrado unos 256 euros para compensar a las víctimas y para evitar que las autoridades belgas le confiscaran la herencia de su madre, fallecida en el año 2000 --que incluye una casa y una colección de joyas--, la puso a nombre de sus familiares.
Entre 2.000 y 5.000 personas se manifestaron el pasado 19 de agosto en Bruselas para protestar contra la libertad de la mujer de Dutroux en una marcha organizada por Jean-Denis Lejeune, el padre de Julie, una de las víctimas de Dutroux y a la que también acudió otra de las víctimas del pederasta, Laetitia Delhez, junto a sus padres.
Lejeune dijo este lunes, en declaraciones al grupo Sudpress, que daba por hecho que la justicia acordaría dejar en libertad a Martin. El padre de Julie no ha querido acudir al convento de las Clarisas de Malone, en Namur --cuyo perímetro de seguridad ya ha sido reforzado por las autoridades locales--, para seguir presionando. "Va a estar libre. Para mí, realmente no hay nada más que se pueda hacer", ha admitido.
En cambio, Paul Marchal, el padre de An, otra de las víctimas de Dutroux, dejó claro que sí acudirá al convento "para protestar" si la dejan libre. "Seguiré la lucha e iré a Malone para protestar", aseguró.
El primer ministro belga, Elio Di Rupo, que recibió a ambos el pasado viernes, aseguró "comprender la emoción de las familias de las víctimas y de la población" por la posible liberación de Martin porque "los crímenes abominables cometidos todavía están muy presentes en nuestras memorias" y prometió seguir en contacto con ellos para informarles de los avances en la reforma judicial que prepara su Ejecutivo para endurecer las condiciones para otorgar la libertad condicional en los casos más graves.