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Un niño no tiene ganas de comer ni beber desde hace un año por una extraña patología

Un niño no tiene ganas de comer ni beber por una extraña patologíatelecinco.es

Landon Jones, un joven de 12 años natural de Iowa, presenta una extraña patología por la que no tiene ninguna necesidad de comer o beber. Esta extraña enfermedad ha provocado que el pequeño haya perdido cerca de 16 kilos en el último año, lo cual le ha provocado algún desmayo. Sus padres le tienen que recordar de manera constante que ha de comer y beber para evitar los desfallecimientos. A Landon se le diagnosticó una infección bacterial en su pulmón izquierdo, y tras ser operado los síntomas no han desaparecido.

Este chico del estado de Iowa, Estados Unidos, presenta una extraña enfermedad por la que no siente la necesidad de comer y beber. Landon Jones, de 12 años, ha pasado de pesar 47 kilos en la primavera pasada a los 31 kilos de ahora debido a esta extraña patología. Los médicos no se han atrevido a aventurar el origen de este sorprendente hecho, según recoge USA Today.
Todo comenzó cuando Landon se levantó un día sin tener hambre o sed, algo que extrañó mucho a sus padres."Algo tuvo que pasar en medio de la noche. Se despertó así y todavía no se ha ido", asegura su padre, Michael Jones, advirtiendo que el día anterior Landon comió pizza y helado sin ningún tipo de problema. Este hecho le provocó algún síncope a lo largo de ese primer día.
Cuando Landon se realizó una radiografía después de que sus padres preocupados le llevasen al hospital, los médicos apreciaron que tenía una infección bacterial en el pulmón izquierdo, y de inmediato se operó para erradicarlo. Sin embargo eso no pudo ser más que el inicio de varios diagnósticos y visitas a hospitales, dado que la extraña sintomatología no desapareció.
La familia ha estado en cinco ciudades para tratar de diagnosticar que le pasa a Landon Jones, visitando a un sinfín de doctores que tratasen de averiguar que ocurría, algo que ha acabado por arruinar a la familia y que no se ha traducido en resultados.
Desde entonces, los padres del joven han de recordarle a su hijo constantemente que ha de comer para no desfallecer, a pesar de que él no quiera. "Él nos dice que no tiene ganas. Que no quiere comer ni beber porque no tiene sed ni hambre. Tenemos que estar diciéndole 'Come, bebe, come,etc'", asegura Michael.